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Los zapateros

Ahora no se sabe muy bien en este pueblo cuál es el oficio predominante, hace pocos años eran los albañiles y hace unos más, según dice Peporro, eran los zapateros. Si bien es cierto que estos nunca sobrepasaron a los jornaleros, también es verdad que su número fue muy abundante. Siempre se pone como ejemplo de ello que en los años cincuenta, en la calle Fuentes, donde hoy está la tienda de Pedro Mateos hubo una zapatería donde llegaron a trabajar más de cuarenta zapateros. El dueño era Rafael Vázquez Gallardo y Juan Buendía. En los años treinta esa zapatería había pertenecido a Juan Bascuñana, pero según cuenta fuentes familiares con los Sucesos Juan perdió la alcaldía pedánea y la zapatería, pasando a propiedad de Rafael Vázquez. Además de los ya mentados debemos nombrar como zapateros antiguos a Cristóbal Martínez, Andrés Legupín, Escámez Borrego, Nicolás Cabañas, Juan Moreno, Manolo Gallinito, Astorga de Medina, Juan José de Arcos, Domingo Rodríguez, Manolo Lago, Peporro, Pareja y muchos otros.

Según cuenta Peporro que trabajo en la famosa zapatería de Vázquez se ganaban en esos años cincuenta 30 pesetas por hacer un par de zapatos, después más tarde cobraban 40 ó 50 pesetas dependiendo de la clase de zapatos que fuera. La jornada de trabajo no estaba reglada, cobrabas cuando se terminaba la pieza. Los que trabajaban en la zapatería de Vázquez también hacían de viajantes de zapatos, vendiéndolos por los pueblos, sobre todo, por la serranía de Málaga. En la Yunquera vendían muchísimos zapatos. Como en otros gremios de origen medieval, en el oficio se empezaba de niño sin cobrar nada. A la edad de 15 años ya recibían algún dinero, que por los años cincuenta eran 6 pesetas. Los materiales con los que se hacían los zapatos era con piel de becerro o vaca, de cocodrilo…Se solían comprar en Ubrique. La parte superior del zapato se hacía con piel de becerro y la de abajo con piel de vaca o cocodrilo que son más duras. Para los zapatos más finos se encargaba el material a Valverde del Camino. Dice Mintz sobre los zapateros en Coplas de carnaval y sociedad gaditana: “Pese a las largas horas y al trabajo duro, para algunos, el oficio de zapatero todavía parecía preferible a trabajar en el campo de otros hombres o a trabajar como obrero de construcción itinerante, las únicas oportunidades disponibles a los hombres sin educación u oficio. Mientras los campesinos se veían forzados a luchar con la dureza del trabajo y con el clima, los zapateros, por lo menos, podían evitar el calor del sol veraniego. Durante los dias de lluvia invernal, cuando los campos eran impisables y los campesinos desempleados se endeudaban aún más, los zapateros podían seguir ganando un jornal y pagar sus cuentas a los tenderos locales. Su oficio también permitía a los zapateros quedarse en el pueblo y pasar la noche con sus familias. En contraste, los albañiles y los peones debían viajar en motocicleta, autobús o en coche comunitario a lugares en los pueblos de florecimiento de la costa para pasar allí la semana entera, durmiendo y comiendo de acuerdo a su turno de trabajo, a menudo en el sótano de un edificio en construcción”

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