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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. Vae Victis. 1

Al final del imperio romano el jefe galo Breno sitió y derrotó la ciudad de Roma. En la negociación pactaron un rescate que consistiría en un botín de mil libras romanas en oro. Pero los romanos se dieron cuenta de que los galos hacían trampas con la balanza y les exigían más oro. Al protestar por ello Breno les lanzó su espada para añadirla al peso de la balanza y dijo aquello de: “¡Vae Victis!” Ay de los vencidos se ha quedado entonces como la frase ideal para reflejar la impotencia del vencido ante el vencedor. La inmensa mayoría de los derrotados benalupenses una vez que terminó la guerra temiendo las represalias de los vencidos intentaron huir a Francia, muy pocos lo consiguieron, la gran mayoría se quedaron atrapados en España con el objetivo principal de volver a Casas Viejas. Juan Moreno en Los anarquistas de Casas Viejas cuenta que “Al final de la guerra nos aislaron y no pude escapar a Francia. Estuve doce meses en prisión esperando juicio y, luego, serví trece meses más. En el juicio me sentenciaron a doce años y un día”. Hubo alguno que tuvo una posición intermedia como Juan Rodríguez Mendoza que de Gerona huyó a Francia, pero desde ahí volvió hasta Pamplona, donde le dieron un salvoconducto para regresar a Casas Viejas.
Entre los que se quedaron en España podemos establecer una primera división, por una parte aquellos que volvieron sin muchas dificultades a su pueblo y los que tuvieron que pasar un tiempo de transición en los campos de concentración franquistas. Los que habían pasado la guerra en ocupaciones ajenas (Manuel Sánchez Olivencia al final de la guerra, herido, pone una tienda de vinos en Hellín) a las operaciones militares o en colectividades o algunos donde la desbandada final les permitió volver a su tierra sin ser apresados por los nacionales como el caso de José Ríos López y los hermanos Antonio y Francisco Férnandez Rodríguez que terminaron la guerra en Valencia o Sebastián Pavón en Andujar o Miguel Guillén Quiros que viene de  Iznalloz consiguieron llegar con relativa normalidad a su destino. Así lo cuenta Pepe Pareja en Los anarquistas de Casas Viejas: “Al finalizar la guerra, estaba en Jaén. Me enteré de que había salido un decreto que decía que los que no tenían sangre en sus manos podían regresar a su tierra originaria. Fui a Almería en tren. Entonces había muchos puestos de control en las carreteras, por lo que anduve de noche. Quería llegar a Málaga...Un día me dieron un salvoconducto para regresar a Benalup. Pocos días después de que llegara, fui a Medina a presentarme a la guardia civil. Estuve en la prisión de Medina durante cinco meses. Por fin, vinieron dos miembros del tribunal militar y tuve un juicio”. Cuando llegaban a su pueblo, rápidamente la Guardia Civil los encarcelaba y se le iniciaba un proceso sumarísimo para “conocer su participación en la rebelión marxista”. Pelele lo cuenta así en Los anarquistas de Casas Viejas: “Acabábamos de llegar y nos hallábamos sentados comiendo un plato de judías verdes del huerto que había preparado nuestra madre. Varias mujeres estaban allí saludándonos y dándonos la bienvenida, y una de ellas era la mujer de un guardia. Ella debió habernos denunciado. Nos acabábamos de sentar a comer cuando un guardia llamó a la puerta y nos ordenó que nos presentáramos en el cuartel. Dijimos que íbamos a ir, pero que acabábamos de llegar y queríamos comer primero. Pero él dijo: “ahora mismo”. Y tuvimos que ir en ese mismo instante. Cuando llegamos al cuartel, dijimos: “no hemos comido todavía”. Y el sargento replicó: “No me importa” Nuestra madre no nos había visto desde principio de la guerra. Nos llevaron al tribunal militar. Nos sentenciaron a todos a seis años y un día”. 

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