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LA FAMILIA VARGAS BANCALERO (Desde Isla Mayor) Por Carmen Vargas


Francisco Vargas Casas nace un 29 de mayo de 1911 en el seno de una de las familias más humildes de Casas Viejas; conocido posteriormente con el mote de “Tuerto Manguita” por culpa de un desafortunado incidente provocado por la punta de una lezna mientras cosía una de sus botas, que se le escapó de las manos con tanta fuerza como para vaciarle el ojo izquierdo.
Desde muy temprana edad descubre en él unas inquietudes políticas que nadie le había inculcado, pues a la familia no se le conoce ninguna vinculación política. Pero él va forjando en su interior la necesidad de luchar por la libertad y la igualdad de todas las personas, sin ningún tipo de distinción, esforzándose por abolir las enormes diferencias de clases. Al igual que su hermano menor -Manuel-, es miembro de la CNT.
El 11 de enero de 1933 no pasa desapercibido para él; de hecho es uno de los ciudadanos que participa en los desgraciados sucesos, costándole varios meses de cárcel y torturas. Miguel Pérez Cordón lo describe así en un artículo del periódico La Tierra, el 7 de febrero del mismo año: Gritos de la cárcel de Medina Sidonia.
[…] “Francisco Olivencia Domínguez, de treinta y ocho años, está enfermo, destrozado de los riñones por los puntapiés que le dieron. Este compañero es de Casas Viejas, y se presentó en Medina, por no quererse presentar allí, porque pegaban mucho.
A Francisco Vargas Casas, de veintidós años, lo maltrataron a bofetadas. Cuando se hartaron, le hirieron un pie. El médico D. Joaquín Hurtado, que curaba a estos compañeros no ha dicho nada a nadie.
A los dos últimos, aún con cara de cadáveres, les ha sido dada el alta por este señor representante de la medicina.”[…]

Esto jamás será olvidado, ni por él, ni por muchos de los que detentan el poder fáctico de la aldea. Más tarde sufrirá -como muchos casaviejeños- las crueles injusticias de la guerra y la posguerra, en la que cumplirá cuatro años de cárcel -desde 1937 hasta 1941-. Por este tiempo ya estaba casado con Carmen Bancalero Ortiz y tenía una hija. La unión con esta muchacha tuvo muchísimos contratiempos, por las grandes diferencias ideológicas entre ambas familias, pero al final, con todo el amor del mundo y a base de lucha pudieron conseguir formar su propia familia.
Francisco vuelve a pisar nuevamente la prisión, esta vez condenado a varios años por no dejarse morir de hambre, ni a su familia, al igual que ayudó a otros vecinos sin recibir nada a cambio.
En 1954, cuando vuelve a salir de la cárcel -en parte obligado por las circunstancias que les tocaron vivir y porque sabía que le sería más difícil encontrar empleo bajo la presión a la que ya estaba sometido-, decide buscar lejos de allí una vida mejor para los suyos. Es en Isla Mayor, antes Villafranco del Guadalquivir, donde su hermano Manuel hacía varios años que había llegado, porque era una tierra donde nadie preguntaba nada y donde se necesitaba bastante mano de obra. Casualidades de la vida: sale de una tierra que años atrás había sido colonizada con gente llegada de muchos lugares de Andalucía y ahora llegaba a otra acabada de colonizar, con hombres y mujeres llegados desde muy diferentes puntos de la geografía española.
Carmen Bancalero muere ocho años después de llegar a su nuevo destino, un 13 de diciembre de 1963. Siempre quiso volver a su pueblo, lo añoraba cada día y echaba de menos a su gente, pero nunca tuvo la oportunidad de volver.
Francisco Vargas, el “Tuerto Manguita”, muere el 28 de mayo de 1981. Solo pudo volver a Casas Viejas una vez muerto Franco, pero ya no pudo encontrarse en sus calles y sus plazas y regresó a Isla Mayor, quedándose con la imagen de su pueblo el día en el que tuvo que salir de él definitivamente…
Desde que tengo uso de razón, y puede que desde mucho antes, he oído hablar de Casas Viejas. En mi familia siempre se ha guardado un grato recuerdo del pueblo. Fue la tierra que los vio nacer, y aunque lleven más tiempo viviendo fuera de ella de lo que llevan viviendo entre Coria del Río e Isla Mayor, sé que sus corazones están divididos en dos.
Desde aquí aprovecho para homenajear a todas aquellas personas que tuvieron que abandonar un día su pueblo.

2 comentarios:

Carmen Vargas dijo...

Parece increíble que aún hoy exista el miedo o incluso el sentimiento de verguenza, por el que diran o el qué pensaran mis vecinos o amigos cuando conozcan mis raíces. Precisamente hoy me he topado con todo eso y desde aquí solo quiero invitar a todos los que sienten lo contrario y creen en la historia y la memoria a que sientan la libertad en sus palabras, eso que tanto les costó conseguir a nuestros antepasados.

Jose Luis Montes de Oca Bancalero dijo...

Querida sobrina.

Sólo te reuerdo, en tu niñez, cuando tu padre, mi primo Jaime, viajó a Casas Viejas, en la visita que hizo a mi madre Josefa Bancalero Ortiz, coincidente con unas primeras vaciones que hacíamos. Creo recordar que la pobre, tu tía abuela, intentó que os quedárais a comer y que sólo aceptastéis, ¡no sé¡; un vino o un agua y tú juguetebas con mi hija Lidia.
He estado ausente, absolutamente ausente, de Casas Viejas. Iba, venía,de vacaciones siempre, tratando de no desconectarme con el pueblo, pero desconociendo siempre las penurias, las desesperanzas, los sinsabores, el desconcuelo... que parte de mi familia había sufrido.
Muy tardde, excesivamente tarde quizás, entro en este nuevo mundo para mí como para mi primo Jaime, tu padre, y sigo las noticias. Ignacia y Ana, mis hermanas mayores, me explican, me cuentan, me refieren, casi me historian las visicitudes del "Tuerto Manguita" que tu tía abuela, Josefa Bancalero Ortiz, no llegó nunca a comentarme. Tus primos tíos, de otra rama, huelgan comentarios.
Te he encontrado; te he leído y, aunque, a lo mejor he llegado demasiado tarde, un abrazo muy fuerte para tí, tus padres, tu familia en general, de un tío que dede el conocimiento de tu vida -- el libro ya hace años que me lo he reelído y que lo conservo en mi corazón-- que os quiere.
JOSE LUIS MONTES DE OCA BANCALERO