El obrador Nuestra Señora del Socorro

El otro día hablábamos del origen del mote berenjenas, el cual lo habían puesto los Laritas al abuelo de la protagonista de nuestro pots de hoy. Isabel Pérez Gutiérrez era hija de Antonio Pérez e Isabel Gutiérrez. Eran 9 hermanos. Aunque en 1990 le cedieron sus padres la tienda de la calle Medina 19 (ahora Independencia) ella optó por la confitería porque pensaba que eso podría ser un negocio más importante. Antes de ser confitera, fue costurera. De ahí paso al horno de Adela donde aprendió a hacer dulces. El primer horno lo puso en la calle San Juan, en la habitación que hay por encima del actual Tato. Ella comenta que el aprendizaje repostero le vino por dos fuentes, por un lado, familiar; sus bisabuelos eran de Medina y la familia fue pasando de generación en generación  toda la tradición repostera atesorada. Por otro lado, tanto María Espina como Ana Barca les facilitaban recetas y ella fue aprendiendo posteriormente. Recordemos que tanto María como Ana eran las representantes de las elites locales y que también tenía origen asidonense, por lo que conocían la rica tradición respostera medinense. Por cierto mi amigo Jesus Romero Valiente acaba de sacar un libro sobre los escritos gastronómicos del Doctor Thebusem, donde viene recogida esta importante tradición respostera (tengo entendido que se va a presentar pronto en el nuevo teatro de Medina).  Por ejemplo, el famoso piñonate fueron ellas las que le facilitaron la receta a Isabel. La confitería de Nuestra Señora del Socorro va a cumplir muy pronto cincuenta años.
Isabel y Feliciano empezaron con muy pocos medios, con mucha ilusión y derrochando mucho trabajo. Al principio solo vendían caramelos de leche y dulce, llegando a comprar una quinientos kilos al mes. Se los traía un hombre que se llamaba Salvador y los vendían de viernes a domingo. Cuenta Isabel una anécdota referida a Don José el médico. Éste cuando llegó le gustaba mucho el petisú y no quería otro tipo de dulce, siempre pedía el mismo. Isabel no sabía hacerlo y le costó mucho trabajo. Hasta nueve veces tuvo que hacer la masa. Pero una vez conseguida ya siempre pudo satisfacer el exigente paladar de Martínez Gracia. Otra especialidad de Isabel son los helados. La familia Romero que es la que aparece en la foto los vendía en la esquina. Sus helados se han vendido en las Lomas, la feria de la Yeguada y muchos sitios más.Los hacían en la calle San Juan de forma artensanal a  base de leche de vaca, azúcar, huevo y vainilla. Lo hacían en una cuba que daba vueltas manualmente, alrededor de otro recipiente que contenía hielo picado. Probando una y otra vez, después de numerosas recetas, algunos fracasos, muchos aciertos y muchos años, la empresa se fue consolidando.
En la actualidad, se sienten muy orgullosos de tener un nombre dentro de la comarca, sin haber dejado nunca, de ser una empresa familiar y completamente artesanal. La titularidad ha pasado de los padres a su hija, tanto Isabel como Feliciano ayudan y colaboran en lo que pueden.Siguen empeñados en promocionar y ampliar en lo posible, el mercado de los productos más tradicionales de la empresa y del pueblo, como los roscos, roscos fritos, las tortas de aceite, tarta de leche... y sobre todo, aquellos en los que permanece nuestra herencia andalusí; en el uso, por ejemplo, de la miel, como es su producto estrella; el piñonate de Benalup y también los pestiños. Por otra parte, intentan estar a la vanguardia de los diseños, modelos y sabores en tartas; las suyas son famosas por su variedad y creatividad. Aquel proyecto de construir un obrador más amplio en la entrada norte del pueblo, junto al mesón Cortijo las Grullas es una realidad. Su hija Lidya es la que lleva ahora el negocio, habiéndose convertido en uno de los más pujantes del pueblo. Pero de la primera foto a la segunda va parte de la historia de este pueblo. Hay todo un mundo, aquel que separa el negocio inicial de Felix e Isabel al de su hija Lidya. Hay también mucho esfuerzo, trabajo y tesón. Son las raíces y las alas de la vida. No podría existir el primero sin el segundo. Parece ser que la mujer que saca el helado de la olla emigró a Valencia, como tantos otros benalupenses, no sé que habrá sido de ella, pero sí, que con su trabajo contribuyó a formar este negocio, como tantos otros en otras tantas cosas. Somos hormiguitas y quiero pensar que nuestro esfuerzo no es vano, ni absurdo, sirve para ir construyendo un mundo sobre el que los que nos suceden construyen otro y así sucesivamente. Muchas veces he hablado  con Isabel  y siempre termino preguntándome de donde saca la fuerza y la energía para hablar y actuar de la forma que lo hace. ¿Que ilusión le mueve después de tantos años sufridos y trabajados? Viendo las dos fotos, la relación que hay entre ellas y entendiendo el trabajo como un regalo que hacemos para las generaciones futuras entiendo lo de su vitalidad. Y me siento mejor.
En la foto de abajo salen las heladeras Consuelo, Lourdes, Anita, Pepa, Maribel y Aurora Romero.
  


Comentarios

Jose Martinez sin anonimos ha dicho que…
Qillo el dia que yo me muera con quien te vas a meter jjajaj
Salustiano Gutiérrez Baena ha dicho que…
Lo importante es que hablen de uno, aunque sea bueno.

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