El camión de las Lomas. Por Pilar Reyes Monroy


Hola Salustiano. Ya hace tiempo que no hablamos, pero te leo. Cuando vi el camión, de las Lomas cargado de personas, me dió un vuelco el corazón, pues en ese mismo camión yo subi muchas veces. No son buenos los recuerdos que tengo. Pues lo pasábamos muy mal, porque a veces teníamos que esperar hasta entrada la noche, sentados en el suelo, agotados por el cansancio. Esperando que llegara el camión, cuando iba mi padre con nosotras, pues él se ponía detrás de nosotras, para protegernos de los muchachos, que intentaban aprovecharse de la situación. Parecíamos borregos. Y además si al conductor le apetecía, frenaba y claro caíamos todos unos sobre otros, y eso a él le divertia. Pero yo lo creia injusto. porque eramos personas y no juguetes. Si no subíamos al camión pues andando, que eran creo que 12 o 13 kilómetros, pues estábamos en Varelo, a veces cerca de la Janda. Nos salían ampollas en los pies, porque claro no teníamos calcetines, solo zapatos de gomas. ¡Y que frío! cuando había que quitárselos y meter los pies descalzos en el barro, cubierto por una capa de hielo, para recoger las últimas cápsulas de algodón. Bueno otro día te cuento más alegrías y amarguras, de mí infancia y adolescencia. Un saludo.
Fotos Mintz

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