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Caminos y fondas

A través dell servicio de préstamo inter bibliotecario ha llegado a mi poder el libro de José Jurado Sánchez: "Caminos y Pueblos de Andalucía (S. XVIII)", como siempre que consigo un libro relacionado con B/CV de díficil acceso es gracias a las gestiones del bibliotecario local Alejandro Guillén. Voy a publicar varios artículos con la información de dicho libro. Este primero se refiere a los caminos y posadas del siglo XVIII. Dice José Jurado Sánchez  : "A partir del siglo XVIII los arrieros y carreteros andaluces encuentras más compañía en los caminos, no por los bandoleros o animales que se tropiezan con ellos, sino por los nobles, militares, clérigos, filósofos o simplemente curiosos españoles y extranjeros que ponen de moda el gusto por el viaje…. Es muy posible que, por no haber habitación, tengan que dormir en el pajar o, por no haber cama, en el suelo. Los más afortunados podrán tumbarse en un colchón… lleno de chinches, pulgas o garrapatas y oliendo a muladar. Las penas con pan son menos, pero para llenar el estómago tendrán que esperar al día siguiente, ya que muchos establecimientos no disponen de comidas o son escasas y a precio de oro, y no en todos cocinan los alimentos que los viajeros previsores llevan consigo… En 1705, Labat asegura que la hospedería de Conil de la frontera se parecía a una cueva de ladrones y gitanos, y no lamenta no haberse topado, cerca de Vejer, con la del Marqués, pues era el “lugar más miserable que hubiere en el mundo… consistía en dos o tres chozas cubiertas de paja, sin muebles y sin comodidades, excepto el vino…” En Medina Sidonia, Pérez Bayer tuvo que comer al sol en agosto de 1782 “porque no hay sombra ni árbol en aquellas vecindades y en el chozo no cabían las gentes en pie”, y en Benalup durmió envuelto en un capote, sin cama ni ropa, aunque tendió un colchoncito que traía. Ponz huyó del mesón de Medina diez años después, pero en Tarifa encontró una “más ruin todavía”. 
En Casas Viejas hay constancia escrita de una venta en lo que hoy es el fondo de la calle San Elías.Su ubicación responde a su situación estratégica, en la cañada real que unía Medina con el campo de Gibraltar. En el libro de la historia de Medina Sidonia de Martínez Delgado podemos leer:“En cualquier caso, por una carta del capitán Alonso Gómez Olvera Butrón al séptimo duque de Medina Sidonia, en la que narra su misión de recibir y conducir al rey de Portugal don Sebastián desde Gibraltar a Medina, sabemos de su parada en la venta llamada Casas Viejas, en el año de 1579, en donde le hizo “dar de comer a él y a los que con él venían, a costa de V.E., espléndidamente, y estuvo aquello tan bien puesto que se alegró mucho”.

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