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Ajuste y asuste

En todo el mundo, el primero de mayo se conmemora el Día del Trabajo en honor de los mártires de Chicago, obreros de una empresa estadounidense muertos en esa ciudad en el año de 1886, por llevar a cabo una huelga en demanda de una jornada laboral de ocho horas. Por estos lares y momentos tiene muy poca repercusión, malos tiempos para la lírica y para los trabajadores. La verdad es que no hay mucho que celebrar  con esos cerca de 5 millones de parados que hay en España o de 1500 en B/CV, pero sí reivindicar. No sólo hay que insistir en el dato y las consecuencias económicas y psicológicas, también en las sociales. Hay una  atmósfera de fatalismo, conformismo, pasotismo y más ismos, que asusta. Desde el punto de vista nacional y político me quedo con lo que dice hoy un blog del diario Público: “Para el profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga Alberto Montero "Es el producto de desatender profundamente la reactivación del empleo a costa de salvar el sistema financiero... En la entrevista que publica hoy este diario, el ministro de Trabajo admite que el aumento del paro “es, en parte, consecuencia del ajuste presupuestario”. Pero, a día de hoy, la realidad es que la reforma laboral no ha animado la contratación y el plan de ajuste económico impuesto por Bruselas tampoco contribuye a estimular el mercado laboral”. En Benalup Casas Viejas en 2005 había 275 trabajadores en paro, seis años después esa cifra se ha convertido en 1422 parados, más de cinco veces más. El dato es tan escalofriante que parece que estamos viviendo una crisis, un cambio tan importante como en los sesenta y setenta donde la crisis de la economía tradicional dio lugar al boom de finales del XX y principios del XXI pero pasando previamente por el durísimo ajuste del éxodo rural que expulsó de esta tierra a un tercio de sus habitantes. Otro día hablamos de esto, que tengo suculentos datos.
Evidentemente, ni la economía benalupense ni  la española puede soportar esa cifra sin la economía sumergida de toda la vida. En nuestro caso los chapuces en obra vieja, la remodelación de las casas de vecinos o amigos, las setas de este invierno, o las tagarninas y los espárragos, las rifas variadas o los conejos y venados o lo que se encarte para respirar e ir viviendo.
Luego está el aspecto político de esta situación. El desecanto, la apatía, la desgana, el nihilismo, la falsa apoliticidad..., es aquello que ya escribió Francisco Silvela en su famoso artículo Sin Pulso: “Quisiéramos oír esas o parecidas palabras brotando de los labios del pueblo; pero no se oye nada: no se percibe agitación en los espíritus, ni movimiento en las gentes”. Me escribe un email una amiga mía en el que me dice que: “Ciudadanos que rumian su desencanto igual que ovejas somnolientas marcando el paso sin salirse de la fila y esquiladas en pleno invierno... necesitan, necesitamos indignarnos y levantar la cabeza”.  En el correo me recomienda un artículo. Lo leo. Me llaman la atención una de las primeras frases: “En estos días, en que todo parece estar tambaleándose, -dicen que por efecto del terremoto de la crisis financiera, yo digo que por efecto de los años de borrachera”. Es lo mismo que en aquella película del desencanto de Jaime Chavarri, la gente se desilusiona, se desencanta, se desespera porque antes ha estado ilusionada, encantada y esperanzada. Y en nuestro caso más económica que políticamente, aunque se han dado los dos casos. Lo mismo que hemos pasado de 275 a 1422 trabajadores, lo hemos hecho de 3000 a 400 euros. En un artículo de Soledad Perera titulado  “La pérdida del poder de la voz del Pueblo”dice: “El pueblo llano se tambalea entre el miedo, la impotencia, la soledad y la desesperación del más profundo de los silencios. Ya ni siquiera reacciona, ha perdido fuerzas, está agotado”.
El panorama no es alentador. No se fomenta la participación ciudadana, la libertad, la cultura, el espíritu crítico, la independencia... Ahora de lo que se trata es de fomentar el populismo facilón, no se trata de darle la voz a las clases populares, se trata de enardecerlas para que sigan calladas. Lo importante no es suplir el silencio de la gente, al contrario, alimentarlo. Asustando, crispando, ensuciando, poniendo el ventilador para que se propaguen los insultos disfrazados de chistes baratos, con ese humor cruel, duro y amargo que siempre caracterizó a los que ya no creen en la libertad, ni en la dignidad. Ya inventó Goebbels aquello de :"Una mentira mil veces repetida....se transforma en verdad"


Y concluyo. El paro roza los cinco millones de personas en España y las 1500 personas en Benalup-Casas Viejas. Termino con las palabras de Tellez en su artículo de la Voz de hoy: “Políticas de ajustes, le llaman. Pero siempre se ajustan los mismos. A los bancos y a las grandes empresas, en cambio, no hay quien los ajuste. Ni quien los asuste”.

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