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Los Sucesos de Casas Viejas de 1915. Comparaciones. 5

Estas  entradas de esta serie responden a un objetivo común del que esto suscribe, ni estos Sucesos del 15, ni la huelga del 16, ni los de junio del 32 o los sucesos de enero del 33 se pueden entender aisladamente, si así se hace se le podrá dar la razón a los que  llevan mucho tiempo diciendo que los Sucesos del 33, por ejemplo, fue por culpa de “cuatro locos” pobres y analfabetos que no se habían enterado de que la huelga estaba desconvocada o lo de Cesar Vidal que se atreve a decir que: “Recuerda los aspectos más terribles de la España negra...El porcentaje de niños que nacen con problemas mentales es muy elevado por la consanguinidad dentro del pueblo... en este sentido, en fin, no quiere hacer uno chistes malos, pero es que es el único pueblo que se suma a la idea de la revolución anarquista".

Si comparamos los Sucesos de 1915 con los del 33 y con el resto de lucha obrera hasta el 36 podríamos llegar a algunas conclusiones curiosas. En primer lugar, esta lucha entre jornaleros y propietarios hay que enmarcarla dentro del problema agrario español pero en un lugar donde la propiedad agraria no ha sido privada hasta bien entrado el siglo XIX y es dentro de esa consolidación de la propiedad privada, en esa transición, en esa crisis, en esos cambios donde se insertan estos hechos. En el 36 triunfan los intereses de los propietarios latifundistas y se produce un importante proceso de consolidación de la propiedad privada en la zona, pero va a ser un latifundismo tradicional el que se imponga, no modernizado, sin mecanización y basado en una mano de obra barata y abundante. Por eso, cuando en los sesenta se deseca la laguna de la Janda, aparece el éxodo rural y las Lomas es cuando aparece la modernización definitiva, ejemplificándose por poner un caso en la sustitución de las chozas por viviendas más convencionales. En segundo lugar, estos enfrentamientos se dan con más virulencia en lugares donde la administración no tiene una implantación clara. Se trata de Casas Viejas, de un sitio aislado, que depende de Medina, que está muy lejos y que se ha ido formando a base de asentamientos incontrolados con la oposición de la oligarquía asidonense. El hecho de que en 1915 los representantes del poder político sean un cabo de la guardia civil y un teniente de alcalde (Tío Guineas) o que en 1933 el alcalde pedáneo Juan Bascuñana no se oponga a la proclamación del anarquismo voluntario y tenga que ser la guardia civil quien lo haga sirven para demostrar lo que decimos. En todos estos casos, en la resolución del conflicto hay una actuación de castigo de las autoridades ante unos campesinos que no las reconocen como tales, se trata de que sirva de escarmiento para eliminar el auge del movimiento campesino inspirado en el ideario anarcosindicalista, en ese momento. Un ideario, recordemos, que rechaza las dos principales formas de poder; el económico y el político. En ambos sucesos el poder utiliza sus “poderosos” instrumentos para imponerse claramente. Y sin importarle los medios, (¿cuándo les han importado a ellos?) tanto en el 1915 como en 1933, logran el fin buscado; preservar el prestigio del ejercicio del poder económico y político.

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