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Los Príncipes de Gales en Íllora


Mucha gente por la calle me comentan que en mi pueblo están los príncipes de Gales, Carlos y Diana. En el facebook de Paco Domenech, el alcalde del PSOE de Íllora con el que me llevo estupendamente, veo el vídeo de la cadena Ser. Los han invitado a la feria de la tapa, no quiero ser fatalista, pero a mí también me da que no van a ir.  Mi primo, Pepito el Cubero habla en el vídeo de las tapas de temporada, de las habas, de los espárragos y de las papas, a lo pobre, en miguilla, cocías, remojón (mujer admiradora del blog cuando quieras hago un menú degustación de papas a lo ilurquense)... Ya se sabe, la nostalgia no es lo que era antes. Esta finca de los ingleses o "jesa" (dehesa) baja es muy conocida en Íllora. Muchos veranos había fuego en ella y la gente lo asociaba con los problemas que había con los guardas a la hora de poner las trampas o buscar espárragos. Yo nunca fui a por zorzales o espárragos ahí porque decían que los guardias disparaban con cartuchos de sal y el pompi picaba de lo lindo. Cogí muchos espárragos y puse muchas trampas en otros sitios, ahora siguo haciendo lo primero, lo segundo me da mucho miedo, aunque muchas noches sueño con ello. Una vez estuvimos de excursión en la Torre de los ingleses con los Scouts. Nos enseñaron la capilla y la piscina. Pepillo Terrones me tiró la alpargata a la piscina. Quería bañarse en ella y recuperarla fue la excusa que utilizó, siempre hizo lo que le dio la gana, ni D. Pablo Quesada pudo con él. Hubo un tiempo en el que experimentaron con plantaciones agrícolas, combinaban las técnicas más modernas con las relaciones paternalistas con los obreros, ahora ha quedado sólo para uso cinegético, parece que es la tendencia. Luego me vine a Cádiz en los noventa y vi una foto en el libro de Antonio Ramos Espejo Después de Casas Viejas. Conocí el Dianye de Plácido y algunos alomarteños e ilurquenses que salían en la foto. La Torre de los ingleses o la "jesa" baja se convirtió en los ochenta en otro icono de aquel cuento de la Reforma Agraria con la que nos engañaron a los andaluces. Por eso, la foto y el relato en el libro de Antonio Ramos Espejo. La Torre de los ingleses no era el único latifundio de mi pueblo, los cortijuelos de los Agea o las tierras de Marquez, de los Roldan, de los Maqueda  o de los Jaimes eran otros. Recientemente leí en el Mundo (con perdón) que los pueblos de España que más paro tenían era Íllora y Barbate. La letra pequeña decía que se trataba de poblaciones de más de diez mil habitantes, desde entonces llevo buscando cual es la tasa de paro de Benalup-Casas Viejas, pero parece que no existe el dato de población activa de este pueblo. Carlos Cano escribió el Salustiano y estaba enamorado de la tierra gaditana. Yo me he quedado a vivir aquí y me encanta Carlo Cano. La visita de Carlos (de Inglaterra no Cano) y Diana a la finca que le donaron las Cortes de Cádiz a Wellintong en Íllora (la leyenda cuenta que le regalaron todo lo que fue capaz de recorren en un día a lomo de su caballo blanco) me ha vuelto a recordar los cartuchos de sal que nunca me tiraron y que el problema agrario ha marcado y marca la historia de los pueblos granadinos y gaditanos y por ende de Andalucía que no es y ni ha sido libre, España y la Humanidad. Aquello que decía Juan Carlos Aragón: "
"Menos rollo de verdes mares /de campilla y de olivares/que así luego nos luce el pelo".  
Leo además que  Miguel Espejo, hermano de mi amigo Juan Espejo, apoyándose en documentos de las cortes gaditanas y de Madoz (el de la reforma agraria al revés) está intentando recuperar para el municipio la finca. La verdad es que soy un tanto fatalista y pesimista, no creo que se consiga nada. Se lamenta también  Paco 'El Teresillo' refiriéndose a las ocupaciones de los años ochenta de que aquello "no sirviese para nada".Sigo pensando que lo mal que ha estado distribuido la tierra en Andalucía está en la base de la pobreza secular, del tópico del cachondeo evasor y del fatalismo que hay en Íllora y en Casas Viejas.Lo que si tengo claro que lo de siempre ha habido pobres y ricos ha sido por culpa de lo mal que ha estado repartida la tierra. Ahora es lo mismo, pero lo que está mal repartida es la riqueza. Y encima da igual a quien votemos porque nos están diciendo que se hará la política que el dinero o los mercados quieran que se haga. No tenemos arreglo.
La foto es del libro de Antonio Ramos Espejo ya citado.

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