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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. Vida cotidiana en la zona nacional. El control del carbón.

En la guerra empieza dos medidas políticas en torno al carbón que luego se van a consolidar durante el primer franquismo. Por una parte, hay un control de la producción, que llega incluso a movilizarse en determinados casos.  En este escrito de 25 de marzo de 1939 del alcalde de Medina se ve claro. “Teniendo conocimiento de que en la fincas Cañada Cebada y Cuervo están realizando carboneos cuyos productos transporta fuera del término, y como quiera que en esta Ciudad se padece una gran escasez de carbón, desde esta fecha y hasta nueva orden queda inmovilizado todo el producto de los carbones que realice”. Por otra parte, con la guerra se produce un punto de inflexión en las relaciones entre los propietarios de los montes y los carboneros. En este escrito de José Juan Roura al alcalde Medina de 27-3-1939 se ve claro: “En contestación al atento oficio V de fecha 19 actual , cúmpleme manifestarle que me sorprende que los carboneros que están haciendo carbón en mi finca “Cañada de los Hornillos” de ese término municipal denuncien como excesivo el precio de Ptas 0,75 que cobro por cada arroba de carbón que obtienen de los alcornoque que se cortan. El Excmo Sr Gobernador Civil ha dispuesto que el carbón se venda en el monte a ptas a 2.60 a cuyo precio queda para los carboneros 1.85  @
En nuestras dehesas de Ojen y Zanona del término municipal de los Barrios, en donde trabajan muchos carboneros, hacemos el carbón a medias, o sea percibiendo la propiedad la mitad del precio tasado, o sea ptas 1.30 @. Aquí es corriente hacer el carbón en estas condiciones.
El trato con los referidos carboneros se hace cerca de un año que se concertó y en todo ese tiempo han vendido según me informa el guarda, el carbón a ptas 2.5 por lo tanto la tasa establecida lejos de perjudicarles les beneficia y no pueden fundan en ella su reclamación como lo hacen. Debo añadir a lo expuesto que esos carboneros reclamantes saben que los 75 céntimos por arroba se gastan en la limpieza del monte bajo que ellos mismo cortan”
. Como escribe Agustín Coca en Los Camperos: “En estos años, ante la imposibilidad de organización y defensa de los intereses de clase de los propios jornaleros, las condiciones de trabajo son las que impongan los propietarios y poseedores de los medios de producción. Una situación de dependencia, marginación y subordinación económica, social y política con respecto a los detentadores del poder como quizás este sector social jamás había conocido en los tiempos contemporáneos. La coacción era una moneda corriente…Hacía sólo unos años, el gobierno apoyó las reivindicaciones de estos sectores sociales. Hacía sólo unos años los propietarios habían visto peligrar su situación de hegemonía social y económica. Una vez ganada la guerra civil, hicieron uso de su fuerza para desterrar para siempre cualquier intento de volver a momentos pasados”. 
En la fotografía la familia Mateo haciendo carbón en la sierra.

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