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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. Vida cotidiana en la zona nacional. Los corcheros del 38. 1

Con fecha de 26 de enero llega una carta al ayuntamiento de Benalup de Sidonia de la agrupación de ayuntamientos agregados al sindicato de Propietarios de Alcornocales. Los sindicatos de clase desaparecieron en la zona nacional el mismo 18 de julio del 36, en su lugar se establecen los sindicatos verticales que consistía en la agrupación de propietarios y trabajadores en una misma organización, modelo ya puesto en práctica en la Dictadura de Primo de Rivera. El año anterior las labores de descorche fueron muy difíciles por la falta de mano de obra especializada, ya que la inmensa mayoría de los varones de veinte a treinta años estaban en el ejército, además de mucha gente desplazada de su pueblo por las circunstancias que imponía la guerra. Por ello solicitan una relación de corcheros, en los siguientes términos:
“Este SINDICATO en los preliminares de organización de la saca de corchos para el próximo verano, necesita conocer con la antelación debida el número de corcheros-hacheros disponibles, para amoldar a las disponibilidades existentes el volumen de las operaciones a realizar, extremo éste importantísimo para la mejor organización de servicios que han de redundar en beneficio de la economía nacional. En su consecuencia le estimaremos como especial favor que ese Municipio forme, y nos remita a la mayor brevedad posible una relación de todos los corcheros-hacheros residentes en ese pueblo, no movilizados con expresión de sus nombres, apellidos, edad, domicilios y número de años que llevan en el oficio; advirtiéndole que no deben ser incluidos en la misma aquellos que no sean verdaderos hacheros”. Como se observa el escrito hace hincapié en lo de “verdaderos hacheros”. Como dice Agustín Coca en su libro Los Camperos “El corchero ha de ser diestro en el manejo del hacha, ha de darle el empuje preciso para que traspase la corcha sin llegar a rasgar la casca- que adherida al tronco producirá tras nueve años de nuevo corcho- ya que entonces, el árbol queda irremediablemente dañado de por vida. Además, ha de tener el cuidado suficiente con la herramienta para poder trabajar a dúo sin riesgo de accidentarse él o su pareja. Ha de ser lo suficientemente ágil para subir a enormes alturas y mantenerse, casi en volandas, con una de sus manos, mientras que la otra trabaja”.
La relación la manda Baltasar Alcántara, el alcalde pedáneo y ella se convierte en un precioso documento para analizar sus datos. La lista está compuesta de cincuenta nombres, ocho de ellos viven en la calle Nueva, la calle de los jornaleros por antonomasia (José, Manuel y Gabriel  Pavón Pérez (padre), Andrés Corrales Espinosa, Juan Lago García, Manuel Mañez Moreno, Joaquín Clavijo Bascuñana y  Juan Montes de Oca Serrano). Cinco de la calle Tarifa (José Torrejón Ruíz, Alfonso Lago Rubio, Juan Fernández Domínguez, Agustín Estudillo Ruiz y Andrés Estudillo Ruíz). Cinco de la calle Mira el Río (Leopoldo Sánchez Olivencia, Cristóbal Pérez Ríos, Pedro Cabezas Ramírez,  Juan y Francisco Ruiz Jaén). Tres de la calle Clavel (Antonio Ruiz Jaén, José Montes de Oca Serrano y Baltasar Montes de Oca Cabezas). Dos de la calle Revuelta (José Domínguez Mejías y Manuel Mañez Clavijo). Dos de la calle Benalup (Pedro Moya Blanco y Manuel Prieto Peña) y uno de la calle Caballero (Alfonso Mendoza Barragán) y otro de la calle San Elías (Manuel López Estudillo). En total veintisiete, la mayoría del sur-oeste o zona de expansión de los jornaleros que iban llegando al pueblo a finales del siglo XIX y principios del XX. Nótese que no hay ninguno de la calle Medina, San Juan, Alameda, San Francisco….
En la fotografía corcheros comiendo, de Mintz.

1 comentarios:

Antonia Gautier dijo...

Muy bonita foto que además también tengo copia en casa,son en primer plano mi padre Pedro Gautier y detrás con sombrero de palma delgado y alto mi tio fallecido Rafael Rodriguez.