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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. Vida cotidiana en la zona nacional. La subida de precios y el maquis. Y 2

La segunda carta es distinta. Ocurre en 1944, el contrabando, el estraperlo y la corrupción están asentados y generalizados. Pedro Moya Paredes le escribe una carta a Franco donde le pide justicia: “Este señor (el comandante del puesto de la Guardia Civil de Casas Viejas) amparado en la autoridad de su cargo y etrictamente al servicio del cacique del pueblo cometía toda serie de atropellos con los campesinos de Casas Viejas, ya que estos mencionados obreros desde los tristemente famosos Sucesos del 11 de enero de 1933 viven bajo el peso un “boicot” impuesto por los señores terratenientes del pueblo” Me resulta curioso e interesante que Pedro Moya no situé el punto de inflexión el 18 de julio de 1936, sino el 11 de enero de 1933. “Al mismo tiempo el Sr Sargento en contacto directo con un grupo de comerciantes desaprensivos hacían toda serie de prácticas fraudulentas en materia de abastecimiento saltándose todas las normas reglamentarias establecidas en aquella fecha por el organismo competente con ánimo de lucro y enriquecimiento. Yo enemigo por temperamento de todas clases de abusos, no dude en considerar como mi deber, poner en conocimiento de la autoridad pertinente. Y así lo hice en la persona del Excmo Sr. Gobernador Militar de Cádiz. Con motivo de esta denuncia, se removieron las cosas y el sargento sufrió una severa amonestación de sus superiores. El sargento reacciono amañando y preparando las declaraciones de personas que le secundaban: Consecuencia de este comportamiento mío, que no se puede considerar de otra manera que como de legítima honradez. Pero el mencionado Sargento una vez más faltando a la verdad y empujado por el feroz odio, hizo un atestado en contra de mi persona totalmente falso, ayudado por los desaprensivos comerciantes a sabiendas de que cometían un grave delito”. Se refiere al juicio que se le sometió por atraco a mano armada acusado de ser el cabecilla del asalto que sufrió Eduardo Pérez Ruiz en la finca la Herrumbrosa el 3 de marzo de 1945. Aparecen en escena el mundo del maquis, los secuestros, la lucha entre ambos bandos…En el sumario de Pedro Moya aparece: ”Con fecha del 11-10-1944 fue reclamado por denuncia falsa contra el sargento de la Guardia Civil por lo que fue detenido en Cádiz y puesto a disposición de dicha autoridad”. El 19 de marzo de 1945 el comandante de puesto comunica a sus superiores que “por confidencia se sabe que estos efectos eran portados por el huido vecino de esta Aldea, Pedro Moya Paredes, que se encuentra tirado al campo… desde la noche del 27 al 28 de enero último” Dicho sargento declara  el 4-5-1953 “Que supo eran de la pertenencia de Moya Paredes los efectos abandonados por confidencias personales, no recordando sus nombre dado por el tiempo transcurrido. Que las fechoría llevadas a cabo por Pedro Moya Paredes son bien conocidas por todo el personal de Benalup de Sidonia”. En carta que le dirige al Excmo Capitán General de la II Región Militar Pedro Moya Paredes expresa “Que al exponente le consta que el atestado hecho por el entonces comandante del puesto de la G.C fue indiscriminadamente falseado y está imbuido de animadversiones y espíritu de represalia por la denuncia que ante el Excmo Sr. Gobernado Militar de Cádiz, presentó el dicente en el mes de Octubre de 1944 poniendo en su superior conocimiento las infracciones de la Ley que amparado en su Autoridad, venía cometiendo el referido sargento, hasta tal punto está falseando el atestado que, le consta al exponente que a la víctima del atraco le fue presentada una fotografía del recurrente para su reconocimiento, al lo cual el perjudicado declaró no reconocer como autor, ni siquiera como cómplice del atraco que había sido víctima”. El confidente Antonio Fernández Cornejo (Largo Mayo el que delató a Bernabé López Calle) declara que aunque estuvo de compañero con Pedro Moya en la sierra, no le consta que él fuera el autor del asalto a Eduardo Pérez. En el segundo secuestro a Eduardo Pérez tampoco pudo participar pues consta documentalmente que Pedro Moya estaba en esos momentos en Tánger. Hemos visto con estas dos cartas, como si al principio el régimen quiso controlar a los comerciantes, a través de los más radicalizados falangistas, la vida cotidiana impuso el pragmatismo y tanto los comerciantes, como los propietarios van a ser los dos pilares sociales en los que se fundamente el franquismo. Entramos de lleno en los años donde el régimen franquista se basa en el dominio de los propietarios, la fuerza militar de la Guardia Civil y la moral de la Iglesia Católica. Pero en el campo o sierra la situación es distinta, allí merodeaban los maquis, los furtivos, los carboneros, los contrabandistas…Si la guerra fue ganada en el pueblo desde el 18 de julio de 1936, en la sierra todavía hubo brotes incontrolados durante la década de los cuarenta. Esta entrada nos vuelve a servir para comprobar como las características del franquismo empiezan a fraguarse durante la guerra civil en los lugares donde habían triunfado los nacionales. Los años del hambre, del maquis, del estraperlo, del contrabando… Pero eso será objeto de futuras entradas en otra serie que quiero preparar sobre el maquis.
En la fotografía Pedro Moya Paredes.

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