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Azaña y los Sucesos de Casas Viejas. Y 2

Casas Viejas se había convertido en la excusa perfecta de la derecha y la izquierda radical para atacar a Azaña. Tras los Sucesos la oposición de la derecha tiene un doble objetivo. Por un lado procurar romper la alianza republicano socialista y de otro lograr la unión entre el partido radical y las demás fuerzas de la derecha. Los Sucesos se convierten en el tema central de las elecciones que habían forzado toda la oposición. Lograda la victoria en noviembre del 33, durante el bienio conservador continuaron arrojandole la sangre y la tragedia de los Sucesos a Azaña, pues era considerado como el único político capaz de unir a toda la izquierda y arrebatarles el poder.
Los Sucesos se convirtieron en el arma arrojadiza política de la Segunda República, en
el instrumento de la crispación. Cuenta el citado Julián Casanova que cuando la imprenta de Juan Pueyo publicó el Documental de Casas Viejas de Ramón J. Sender, este le regaló un ejemplar a su familia con la siguiente dedicatoria: “La primera gran decepción para los que creíais en la República.” Luego Franco los quiso borrar del mapa, como si nunca hubieran pasado, haciendo desaparecer hasta el topónimo de Casas Viejas, una vez amortizados y utilizados contra la España republicana. La izquierda moderada sintió, desde entonces, una serie de prejuicios, desconfianzas y resquemores hacia ellos que han llegado hasta la actualidad, como si ellos tuvieran en parte la culpa del fracaso del proyecto republicano y de la utilización hecha por la derecha.
En esas circunstancias, los Sucesos nunca fueron aclarados y conocidos en profundidad, no había documental (hasta que Patino se lo inventó) que los reflejara. Sólo unas pocas fotografías hechas con posterioridad y que reflejaban la versión de
los vencedores. Los Sucesos quedaron en la memoria colectiva de los españoles por la polémica política. Campo abonado para la leyenda, la mentira, la manipulación, la mitología…
Si bien es cierto que la utilización política de ellos perjudicó la carrera política de Azaña y de la Segunda República, más perdieron todas esas familias de casasviejeños que sufrieron en sus carnes el peso del escarmiento rifeño, la represión, el miedo y el silencio. También es cierto que esta misma utilización política integral a quien más ha perjudicado ha sido a la propia población de Casas Viejas. Desde 1933 hasta la actualidad estos hechos han conservado la atracción de focos y medios que los caracterizó en un principio. Y aunque poco a poco, sobre todo a partir de Los Anarquistas de Casas Viejas de Jerome Mintz, van primando lo aspectos científicos y relacionados con la recuperación de la memoria histórica, los Sucesos han seguido siendo ese oscuro del deseo de muchas formaciones políticas y económicas, aun mucho tiempo después de haber ocurrido. Esa explosión y su severa respuesta en medio del laberinto español de los treinta sigue atrayendo a mucha gente y por tanto es susceptible de ser utilizados. En esas circunstancias era muy difícil que se insertaran de una forma tranquila y pacífica en nuestro acervo histórico y cultural. Dice un viejo proverbio que cuando dos elefantes luchan la que sufre es la hierba que pisan.

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