headerphoto

Azaña y los Sucesos de Casas Viejas. 1

Es el cuarto año consecutivo que escribo un 14 de abril sobre Casas Viejas y la Segunda República. A Rey muerto, rey puesto. La Segunda República necesitaba un líder y lo encontró en Manuel Azaña. Como escribió Eduardo Harto Teclen: “Fue objeto de un culto a la personalidad extraordinario, y fue también el español mas vituperado de la historia”. Es lo que traen los altares. Por su personalidad, prestigio intelectual y autoridad moral, Azaña era la encarnación de la República. Pero todo mito tiene sus aduladores y detractores, y estos últimos no le iba a faltar en una década violenta y maniqueísta como la de los treinta en España y más cuando las distintas reformas pasaban de proyectos a conatos de realidades.
El curso del 31 y el 32 fueron buenos años políticos para Azaña que se ejemplificaron en la llegada de la República, en el fracaso del golpe de estado de Agosto de Sanjurjo y la pervivencia del ideal republicano. 1933 sería su año terrible, porque abandonada la vía militar, por el momento, la derecha optó por la crítica periodística y parlamentaria hacia su persona y encontró en los Sucesos de Casas Viejas de enero el gran filón que necesitaba para acabar con él y la concepción de sociedad que significada. Además la izquierda radical, que dejo a raíz de estos hecho de creer en la República como sistema de gobierno para solucionar los viejos problemas de España, se unió a la campaña en una versión anticipada de lo que luego se denominaría como la pinza. Toda la historia de España ponía sobre la hierba de Casas Viejas las contradicciones de nuestro solar patrio. Empezó la campaña a raíz de Los
Sucecos (que luego se compararon con otros sucesos como los GAL) contra él, donde el sarcasmo fue el instrumento utilizado, hasta tal punto que para algunos historiadores se inaugura el prototipo de humor político de la derecha española. A Azaña se le acusa de homosexual, masón, dictador e insensible, pero sobre todo van a ser las críticas humorísticas utilizando los Sucesos de Casas Viejas las que más minen la moral del presidente y tensen el ambiente político español. Una parte de la prensa, de la que era perfecto ejemplo el semanario Gracia y Justicia optó por un periodismo político agresivo, corrosivo y ácido que se cebo especialmente contra él, como ha puesto de manifiesto José Peña en su libro El único estadista. Una versión satírico burlesca de Don Manuel Azaña, basado en el análisis de ese semanario.
Así, sobre todo después de los Sucesos, siempre que se referían al presidente del gobierno lo convertían en Don Manuel Azaña Díaz de Casas Viejas. Su ejecutivo se convirtió en el “gobierno de Casas Viejas”, se adelantan a Goebbels y pretenden convertir en verdad aquella mentira de: “Ni prisioneros, ni heridos, tiros a la barriga”, a base de repetirla. También se le titula con el calificativo de “campeón del tiro a la barriga” o el del “sangrador del pueblo”. Hasta le invitan a preparar un concurso para la elección de “Miss Casas Viejas”. El General Fanjul, diputado agrario por Cuenca, llega a decir en público que “Casas Viejas es el (desastre) Annual (que significó el fin de la Restauración) de la República”. O estas perlas del semanario Gracia y Justicia "¿Le duele la cabeza? Se curará en el balneario famosísimo de Casas Viejas". "Porque hasta nosotros llegan rumores encontrados envueltos en números de “El Liberal”, según los cuales en Casas Viejas lo que se hizo fue repartir unas bolsas de caramelos y monárquicos, conteniendo estricnina y unas proclamas del tiempo de la Dictadura. Pero tragedia no hubo. Los vecinos de Casas Viejas afirman que no habían oído ni el más leve rumor de haberse desarrollado sucesos desagradables, como no fuese esa tontería de unos veinte o treinta muertos sin importancia. Tan sin importancia, que se les prendió fuego
. Y a otra cosa". "Una conocida empresa ha contratado un equipo – que, según afirman es muy superior al de Casas Viejas- para dar a conocer en Madrid el nuevo deporte “El asesinato tumultuario”. "Va ya muy adelantada la estatua que se erigirá al salvador de Casas Viejas, inventor de la ley de Defensa y colonizador de Villa Cisneros". "¡Memento! Casas Viejas cadaverorum, aunque saques el quorum". “El Liberal” dice que Azaña y Casares “tuvieron la desgracia” de presidir lo de Casas Viejas. ¡Hombre, por Dios, la desgracia fue la de los fusilados!". "Nada de quejas, nada de ruido; ya dijo Azaña siendo Poder: “En Casas Viejas ha sucedido lo que tenía que suceder”. "Manolo entregó dos folletos titulados “Táctica de Casas Viejas” y “Nadar en octubre guardando la ropa para septiembre” que fueron rechazados por el Consejo indígena por excesivamente crueles". El mal gusto y el cinismo no fue patrimonio del semanario Gracia y justicia, otros también se sumaron a estas práctica, como la noticia del Siglo Futuro del 19-2-1936 "FALTARON ONCE A VOTAR POR LAS IZQUIERDAS EN CASAS VIEJAS
Dice “El Socialista” de hoy: “El censo de Casas Viejas se ha volcado por el Frente Popular. En este caso, por el Gobierno Azaña y los que con él gobernaron cuando los sangrientos sucesos. 654 votos las izquierdas. 65 las derechas”. El Socialistas y sus camaradas los sindicalistas, habrán lamentado, seguramente, que las cifras de izquierdas en la votación de Casas Viejas no estén aumentadas con los once fusilados en la choza de Seisdedos”.
Lo cierto es que los Sucesos se convirtieron en la tragedia mediática de la Segunda República. Las viñetas del semanario citado que traigo a esta entrada son un buen ejemplo de lo comentado.

0 comentarios: