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Los boniatos perdidos

Ya he dicho muchas veces que las circunstancia políticas y económicas de la inmediata postguerra hicieron que estemos ante una de las etapas donde peor se ha vivido de la historia de España. Unos habían perdido la guerra, otros la habían ganado, unos y otros no tenían fácil acceso a los alimentos. El comercio de ellos estaba controlado y ordenado por el estado. La represión dominaba todas las facetas de la vida cotidiana. En esta situación, las corrupciones y las ilegalidades estaban al orden del día. Un caso de estraperlo de boniatos nos va a servir para ejemplificar lo anterior.

En febrero de 1941 el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Medina Sidonia abre diligencia sobre la acusación de robo a Sebastián Pérez Pavón y Francisco Cantero Esquivel. Se trata del Sumario 16/1941 que investiga sobre el hurto de boniatos. El juzgado pide informes de ambos y el alcalde con la información del comandante de puesto de la Guardia Civil de Benalup de Sidonia le responde con fecha de 28-2-1941:
 “Como me interesaba en su oficio de fecha 12 del actual pongo en su conocimiento que según me informa la Guardia Civil del puesto de Benalup de Sidonia el vecino de aquella Aldea Sebastián Pavón Pérez tomo parte con armas en el intento de asalto al Cuartel de la Guardia Civil al tener lugar los sucesos de Casas Viejas, marchándose al campo al entrar las fuerzas en el pueblo siendo detenido con posterioridad en Medina Sidonia y al tener lugar el Glorioso Movimiento Nacional se marchó a zona roja hasta el 10 de noviembre de 1939 en que ingresó en la cárcel de esta Ciudad…, estando considerado en general como persona de pésimos antecedentes y conducta.
En cuando a Francisco Cantero Esquivel (a) Pinganillo, cuando los sucesos fue detenido por creerle tomo parte en ellos estando considerado como persona indeseable y ratero. Dios guarde a V.S. muchos años”.

Hay que hacer énfasis en como la participación de ambos en los Sucesos de Casas Viejas se convierte en el nudo central de la acusación a ambos jornaleros. El estigma de los Sucesos se convertiría en una pesada loza para los otrora anarquistas campesinos casasviejeños durante el franquismo. Así se entiende mejor la loza de silencio y olvido que cayó sobre ellos.  La desproporción de las acusaciones se evidenció cuando el caso llegó a la Audiencia de Cádiz y el veredicto fue favorable para los dos campesinos. Parece ser que no se trataba de un robo, simplemente de comercio, ilegal y por tanto de estraperlo en aquellos años. El juez debió interpretar que había habido abuso de poder en la actuación de las fuerzas de orden público, porque la audiencia resuelve que se le devuelvan los boniatos incautados a Sebastián Pavón y Francisco Cantero. El alcalde de Medina escribe al pedáneo de Benalup de Sidonia con fecha 18 de febrero de 1942 en los siguientes términos: “Para dar cumplimiento a la Audiencia de Cádiz… ruego a V.S se sirva ordenar a la Alcaldía pedánea de Benalup de Sidonia, haga entrega a los vecinos de dicha Aldea, Sebastián Pavón Pérez y Francisco Cantero Esquivel de los boniatos que respectivamente les fueron intervenidos por la Guardia Civil y depositados en la Administración de Arbitrios de aquella localidad”. Cuando Baltasar Alcántara leyó la carta, el mismo día le contestó. Así con fecha de 18 de febrero de 1942 le dice al alcalde de Medina: “Cumplimentando su respetable escrito nº 382, fecha de hoy, tengo el honor de participar a V.S. que los boniatos intervenidos por la Guardia Civil a los vecinos SEBASTIÁN PABON PÉREZ Y FRANCISCO CANTERO ESQUIVEL estaban depositados en la Casa-Cuartel, manifestando el Comandante de Puesto que dicha mercancía no existe, por haberse podrido”. Había pasado justo un año y todo el mundo sabe que los boniatos son y eran perecederos. Se ve que la lentitud de la justicia no es un asunto exclusivo de la actualidad. También podríamos pensar que las circunstancias de poder y escasez de la época hacían muy difícil que los que boniatos llegaran a podrirse. Tampoco sabemos como se resolvió finalmente el caso de los boniatos presuntamente podridos, si cobraron indemnización o algo parecido los jornaleros injustamente acusados. Me parece que este caso no tiene solución, ingresará en la amplia nómina de los casos no resueltos de la historia.

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