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La lucha por la independencia. La segregación y la segunda república. 3

Vimos en la entrada de ayer que la lucha por la independencia empieza con la misma creación del pueblo (no me sé si ha terminado). Es lógico que del periodo de la segunda república tengamos mucha información debido a los hechos históricos acaecidos en este periodo. En el acta capitular de 18-4-1931 tenemos otra prueba más de que el campo de Casas Viejas era mucho más amplio que lo que luego se le reconoció en 1991: “Visto el oficio de la Guardia Civil del puesto de Casas Viejas en que traslada la denuncia de Juan Sánchez Cornejo sobre intrusión en un Padrón del pago Monteros … y teniendo en cuenta que el pago en cuestión está en la demarcación de Casas Viejas; el Ayuntamiento acordó se de traslado del oficio de la Guardia Civil al Alcalde de dicha Aldea, para que informe acerca de la repetida denuncia”. Con ocasión de los Sucesos fueron muchos los periodistas que acudieron a este lugar para informa in situ. Uno de ellos Eduardo de Guzmán deja la siguiente descripción: “…Al coronar un cerro topamos con las primeras casas, casi ocultas tras las chumberas. Unas cuantas luces diseminadas por todo el pueblo: zonas enteras del mismo en las oscuridad. Avanzamos. La aldea está en una ladera del cerro. Dos calles principales en ángulo. Una plaza chiquita donde se alzan, frente a frente, la iglesia y el cuartel de la Guardia civil. Unas casuchas miserables que escalan la vertiente de la colina, escondidas entre matorrales y yerbajos. Poblado de tipo africano. Tres o cuatro casas de dos pisos; otras muchas de uno sólo; bastantes cabañas o chozas…Algunas tienen delante una corraliza; muchas, salvo las que rodean la plaza, desaparecen tras la vegetación que crece espontáneamente. Veinte mil hectáreas viene a tener  lo que se puede considerar el término de la aldea.”  Recordemos que lo concedido no llega a seis mil.
Es en esta época donde aparece uno de los luchadores por la independencia de Casas Viejas más importantes de nuestra historia. Nos referimos al socialista José Suárez Orellana. En un artículo que le publican en el periódico gaditano socialista El Pueblo el 26-08-1932 se puede leer: “ y para abonar la contribución se ha de ir forzosamente a Medina Sidonia, pues hay individuos que han de gastar más en el viaje que cantidad tiene que satisfacer como tributo, con perjuicio de los contribuyentes, que en su mayoría carecen de bienes de fortuna” Se dice en un reportaje del 14 de enero de 1933, en el Noticiero Gaditano,  donde José María Fernández, periodista, resume la posición  de José Suarez, exalcalde pedáneo sobre las causas de los Sucesos “Casas Viejas y Medina. La primera quiere independizarse. No están conformes sus vecinos con que Medina recaude para que en una pequeña cuantía le devuelvan en alguna obra que como la de la Plaza de Abastos deje mucho que desear técnica y administrativamente, a juicio de aquellos sufridos vecinos. Las aguas, por ejemplo, nacen de debajo de un estercolero algunas de las que se beben, produciendo batante tifus, y a pesar de ello- dicen los vecinos- nada hace Medina por evitarlo, limitándose a recaudar y recaudar.” En sus memorias podemos leer: “El pueblo a pesar de estar a veinte kilómetros de Medina Sidonia, estaba considerado como barrio de ella, y de ahí que el alcade fuese pedáneo y por lo tanto mandatario del de Medina, y esto creaba muchos problemas y no se resolvía ninguno”. En el informe que presenta a las autoridades judiciales después de los Sucesos, Suárez Orellana dice: “En Medina se gastan cantidades fabulosas en empedrar las calles y aquí nada. Mientras allí se dan para alimentos a los enfermos pobres cantidades fabulosas aquí se pasan veinte pesetas para un pueblo que es sumamente de obrero y así todo, para medicinas pasan cincuenta pesetas”.  Eduardo Ruiz Butrón escribía sobre Suárez Orellana: “El mal fario persigue a este hombre bueno, trabajador, socialista por naturaleza, republicano convencido y anticlerical confeso. Ha soprendido que en la XVI Semana de Medina Sidonia, dedicada como se sabe a La II República Española, celebrada en abril de 2006…el nombre, el trabajo y la trayectoria de Suárez, hayan pasado casi desapercibidos”. Estando, como casi siempre, de acuerdo con Eduardo más me sorprende aún que la valoración y el reconocimiento público en Casas Viejas de Suárez Orellana sea tan escaso. Sus memorias escritas a máquinas siguen siendo inéditas y despertando la admiración del que las lee, casi a hurtadillas, en copias de mala calidad. Y no sólo por su lucha por la independencia, también por la alternativa que llevó a cabo contra el problema agrario y las represalias sufridas por ello, por nombrar lo más significativo.
Arriba la foto de Campúa, abajo Suárez Orellana en 1914

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