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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. Vida cotidiana en la zona nacional. La beneficiencia. 1

El triunfo de los nacionales supuso la imposición de un estado totalitario, donde el estado lo era todo y dejaba en un segundo plano al individuo. Todo lo controlaba incluso la beneficencia, como podremos ver en esta entrada. Está siempre había estado en manos de la Iglesia o en manos privadas, pero con la llegada de los nacionales al poder, intentarían regularla por completo. La falange que hasta 1943 va a ser la familia política predominante en el estado franquista va a controlar y organizar la beneficencia. Y si para las faenas políticas o aquellas que exija la intervención de la fuerza existe un veto en la práctica para la mujer, aquellas dirigidas a la caridad pública se le asignan a esta.
Una de las organizaciones con más éxito en estos primeros momentos del franquismo fue el Auxilio de Invierno, creado en España por el matrimonio formado por Javier Martínez de Bedoya y Mercedes Sanz Bachiller, ideado por el primero tras uno de sus frecuentes viajes a Alemania y comprobar el funcionamiento de la Wintehilfe (Auxilio de invierno) para las víctimas de la guerra. En el 37 cambio el nombre por el de Auxilio Social. El principal problema que se les presenta es el de la financiación.    En un principio se basan en aportaciones voluntarias de los grandes propietarios afectos al régimen y en los donativos que puedan recoger.  Así la Sección Femenina del pueblo organiza recaudaciones para conseguir dinero.  Tras la recogida de dinero se reúnen las dos mujeres que llevaban la sección femenina, con la presencia de los dos hombres con más poder en “la aldea”, el cura y el alcalde y hacen un acta anotando el dinero recaudado. “Reunidos en el Local de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Sección Femenina y los individuos que al margen se anota (Cura Párroco Manuel Muriel, Alcalde Pedáneo Baltasar Alcántara, Jefe Local Dolores de Lamadrid y Secretaria Local Mercedes Pérez-Blanco se procedió a la apertura de las huchas destinadas a la recaudación de fondos para el Auxilio de Invierno, dicha recaudación arrojó la cantidad de treinta pesetas y treinta céntimos que quedan depositadas en esta Jefatura Local Femenina y para que conste la firmamos en Benalup de Sidonia a doce de Diciembre de mil novecientos treinta y siete. II Año Triunfal. Saluda a Franco. ¡Arriba España!”
Pasados los primeros momentos,  se dan cuenta de que el refrán ese del “mucho te quiero perrito, pero pan poquito” es perfectamente aplicable a ellos y ante la bajada de las recaudaciones, comienzan a desarrollar mecanismos que en la práctica significan imposiciones a la colaboración económica, como las fichas azules (cuya donación se publicitaba en prensa) o la creación de los días del plato único o día sin postre. Una vez a la semana en los restaurantes, hoteles y casas de comidas se impuso por ley que debía servirse un solo plato y el dinero ahorrado iría a parar a las arcas del auxilio de invierno o social, que lo destinaría a distintos fines benéficos. La idea también la copiaron de Alemania, pero la picaresca española hizo que en muchos sitios se optara por poner ese día puchero con pringada incluida.  Del dinero recaudado el 20% iba a las arcas generales de la falange y el 80% se quedaba en los pueblos para una actividad concreta. 
En la fotografía de finales de los cincuenta el Padre Muriel y Mercedes Pérez-Blanco

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