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La gorra del jornalero

Decía Pedro Espinosa en un reportaje que apareció en El País el 13-6-2008 que:"Jerome R. Mintz conoció Andalucía enfundándose en la gorra de jornalero". Creo que este reportaje de Pedro Espinosa estuvo en la base para que Manolito el de los Jardines propusiera que creáramos un premio llamado la gorra del jornalero. El primero, la edición del año pasado, estaba claro que le correspondía a su hija Carla, esta edición, la segunda, los miembros de la asociación amigos de Mintz han decidido otorgársela a Jesus Mañez; jornalero, albañil, carnavalero y amigo de Mintz. La historia de la gorra de Mintz tiene su simbología. Sabíamos, por las fotos que en sus estancias en Benalup el antropólogo americano llevaba la misma prenda en su cabeza que la que portaban sus amigos y confidentes; los jornaleros de Casas Viejas. Luego nos contó Enrique Torner, su traductor y también profesor universitario en EEUU, que daba sus clases en la universidad con su gorra de jornalero puesta. Era una forma de mantener nexos de unión con una gente que tanta quería y añoraba. Su hija Carla nos dijó, que él siempre decía que le gustaban y admiraba más a los benalupenses que a los americanos. Los jornaleros de Casas Viejas no tenían nada, había pasado por épocas de miseria y represión y la situación de ese momento no era buena, pero tenían un gran sentido del humor, de la ironía, del doble sentido, de la gracia y de la chanza que les caracterizaba. Los americanos tenían de todo, pero los veía siempre estresados y uraños. Por eso él no quería abandonar nunca la gorra del jornalero de Casas Viejas. Cuando a partir de 1987 enfermó y tuvo que retirarse a su casa, dedicó sus últimos diez años a escribir Coplas de Carnaval y Sociedad Gaditana. Al mismo tiempo que combatía la leucemía lo hacía con la nostalgia y la pena que le causaba que Casas Viejas estuviera tan lejos y se fuera distanciado de su vida. Fue una especie de testamento, de rebeldía, de afirmación de sus crencias y amores. Y en ese acto, como pudimos ver en las entradas sobre la correspondencia epistolar con Jesus Mañez, este le aportó una colaboración imprescindible. Por eso la entrega de la gorra del jornalero a Jesus Mañez el día 5 de marzo en la Casa de la Cultura a las doce de la mañana no sólo es un homenaje a Mintz y a su obra, sino también a esos jornaleros que no tenían nada, había pasado por épocas de miseria y represión, que luego se transformaron en albañiles y que ahora están la mayoría en paro. Y que pese a lo chuzos de punta que están cayendo tienen el sentido del humor, la ironía. el doble sentido, la gracia y la chanza como bastón para ir transitando por la vida. Parece Jesús Mañez el ejemplo paradigmático de ese jornalero albañil  carnavalero benalupense que de una manera tan simbiotica se relacionó con Mintz. Este recibió de los benalupenses información, colaboración, connivencia y complicidad. A cambio aportó un soporte histórico, una elevación de la autoestima  y una dignidad a los casasviejeños que iniciativas como la comparsa del americano el año pasado o este año, la segunda edición de la gorra del jornalero, la exposición de bares de antes o el pregón de carnaval que dará Carla, su hija, el domingo 6 no son más que una prueba de que vamos siendo consciente de lo que significa e implica su legado.

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