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El poder y el carnaval

Como decía ayer, lo que más me gusta del carnaval es el espíritu transgresor y libertario que lo alimenta. Es verdad que hay muchos carnavales, pero tambien lo es que tradicionalmente se ha llevado mal con el poder. Como escribió Alberto Ramos Santana: "Tengo para mi que la historia del Carnaval es la historia de una lucha por la libertad, o lo que es lo mismo, de una lucha por la supervivencia". El carnaval y el poder siempre se han llevado mal. Cuanto más absoluto ha sido el poder, mayores han sido los impedimentos y obstáculos que se le ha puesto al mundo de la máscara. En 1767 un reglamento prohibía en Cádiz disfrazarse de cura, monje, hombre o mujer: “no se permitirá entrar Mascaras indecentes, ni vestidos de Hábitos Eclesiásticos, ni de Religiosos ó Religiosas, de ninguna Orden. Ni tampoco Hombres en trajes de Mujeres, ni estas en el de Hombres; antes bien, por el mismo hecho, si se encontrasen así se prenderán, y llevarán á la Cárcel”
El 3 de febrero de 1937, una semana antes del miércoles de Ceniza, el General Francisco Franco ordenó la suspensión del carnaval. El texto lo recoge Alberto Ramos en su libro El carnaval secuestrado “En atención a las circunstancias excepcionales por las que atraviesa el país, momentos que aconsejan un retraimiento en la exteriorización de las alegrías internas, que se compaginan mal con la vida de sacrificios que debemos llevar, atentos solamente a que nada falte a nuestros hermanos que velando por el honor y la salvación de España luchan en el frente con tanto heroísmo como abnegación y entusiasmo, este Gobierno General, ha resuelto suspender en absoluto las fiestas de Carnaval. Y a estos efectos encarezco a V.E. tome las disposiciones oportunas para su más exacto cumplimiento, evitando pueda celebrarse ninguna clase de estas fiestas en días tan señalados en los que nuestro pensamiento debe estar de corazón al lado de los que sufren los rigores de la guerra y de los que ofrendan su vida en defensa de nuestra santa causa de redención” El gobernador civil, Manuel Mora Figueroa, dirigió el siguiente telegrama a todos los municipios gaditanos: “Por Orden Ministerial esta fecha se mantiene prohibición fiesta de carnaval. Sirvase V.E. dar cumplimiento a esta orden, prohibiendo no solo actos en vía pública, sino también fiesta, sociedad de empresa que acostumbran celebrarse con ocasión Carnaval. Lo que traslado a su V. E. para su conocimiento y más exacto cumplimiento”. 
El carnaval siempre se presenta como peligroso y amenazador para  los regímenes autoritarios. Sirve  para que la población pueda dar rienda suelta a sus expresiones y a sus críticas al poder, amparada en el anonimato. Anonimato que impide al propio poder la censura y la represión. Dictadura y carnaval son incompatibles.En un escrito que envia el alcalde de Medina referente al casasviejeño Manuel Pérez Pérez sobre el que piden informes dice: "Su conducta moral es mala pues el citado individuo en compañía de otro hermano se dedicaba a componer coplas ofensivas para determinadas personas e incluso para elementos oficiales que luego cantaban durante el Carnaval y muy especialmente durante la República. Dios guarde a V. muchos años. Medina Sidonia 18 de junio de 1938. II Año Triunfal. El alcalde". Viva el carnaval.
En la fotografía Los Indios de 1961, la agrupación de Angelín. Se observa en segundo plano la escuela de niños y la plaza de abastos.

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