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La Guerra Civil en Benalup de Sidionia. Fase inicial. La batalla de Málaga y la caravana de la muerte

A principios del 37 Madrid resistía y la guerra no iba a ser tan corta como en un principio se pensaba. Queipo de Llano decidió lanzar una gran ofensiva sobre Málaga, contando con la ayuda de varios miles de legionarios italianos que habían llegado a Cádiz. La batalla de Málaga constituye un punto de inflexión en la Guerra Civil porque muestra la falta de habilidad militar y organización de las milicias republicanas y la brutalidad e inclemencia del ejército nacionalista contra el enemigo vencido, así como contra la población civil. Málaga contaba con una defensa de índole revolucionaria, mal organizada y donde reinaba un ambiente  de ambiente revolucionario, tanto en la ciudad como en el campo, centrado en sus colectividades, mayoritariamente anarquistas, una de ella era dirigida por Juan Sopas y por la que pasaron bastantes casasviejeños. El ejército del Sur al mando del General Queipo de Llano estaba constituido por seis columnas, y nueve batallones italianos, apoyados  por  aviones de la Legión Condor, instalados en el aeródromo granadino de Armilla; y con el apoyo naval de la flota, los cruceros Canaria y Baleares. Si el 2 de febrero cae Ronda, el 8 de febrero de 1937 lo hará Málaga. El Coronel Villava, al tomar la ciudad los franquistas huyo de ella dejando detrás su maleta donde los militares rebeldes encontrarán el brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús, reliquia que luego veneró Franco, con devoción y lo acompañó hasta su muerte. La falange se hace cargo de la zona, la represión es durísima, pero muchos benalupenses consiguieron  salvoconducto para poder volver a su pueblo. Tenemos estudiados quince sumarios de personas que deciden volver a Benalup y allí ingresan en la cárcel de Medina, abriéndoseles las oportunas “diligencias judiciales para conocer la participación en la rebelión marxista”. Otros prosiguen su huida de la zona y a través de la costa granadina, llegan a la provincia de Almería, donde continuará su peregrinaje por la zona republicana hasta el final de la guerra. La carretera estaba bloqueada por los vehículos lentos y gente herida, y las fuerzas aéreas y navales fascistas la bombardean a discreción durante las dos semanas siguientes. Del testimonio de Francisca Monroy podemos hacernos una idea de las condiciones extremas que se vivieron en estas circunstancias: “Cuando comenzaron las tropas fascistas a bombardear por mar y por aire la ciudad de Málaga, huyeron despavoridos del Hotel y  llegaron a Vélez Málaga a través de la carretera que une la Capital con Almería, conocida por ese bombardeo como la “caravana de la muerte”. Desde un agujero en una roca, Antonio y José Lino Reyes, Francisca y otras personas más, presenciaron la batalla y cómo el buque “Baleares” bombardeaba desde la bahía. Se calcula que la caravana de la muerte estaba compuesta por unas cien mil personal, es el hecho más trágico para muchos historiadores de la Guerra Civil. El éxodo duró siete días y durante la huida la población civil sufrió el bombardeo indiscriminado por parte de aviones y barcos nacionalistas.
La batalla de Málaga significó para los benalupenses que habían huido a la España republicana uno de los momentos más importantes de la Guerra Civil. En un grupo tan grande como este, que estimamos en torno a las 130 personas, la gente reaccionó de distinta forma. A nivel general, después de estudiar todos los sumarios, se puede concluir que aquellos que habían tenido una mayor significación en los Sucesos y que temían más por su vida atravesaron la carretera de la muerte, mientras que los que su participación había sido menos activa volvieron a Casas Viejas, con todas las excepciones del mundo que una hipótesis como esta pueda admitir. Tenemos constatado que José Lino y Francisca Monroy volvieron al pueblo y que Antonio siguió hasta Almería. Esta sería la última vez que se vieron ambos hermanos, aunque como veremos en posteriores entradas lo intentaron repetidamente en el transcurso de la guerra.
A la derecha José Lino Reyes, foto del archivo familiar. Arriba la carretera de la muerte, fotografía tomada de internet.

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