La Guerra Civil en Benalup de Sidionia. Fase inicial.Camino de ida y vuelta

En los 36 sumarios estudiados en los que los casaviejeños se van a la zona republicana, en todos, exclusivamente en todos, la huida a la zona roja se hace por la Sauceda. El esquema siempre es el mismo, desde el lugar donde se encuentren, unos en Malcocinado, otros en la Cañada el Valle, otros en Zapatero, Buenas noches o desde la misma Casas Viejas se dirigen al Picacho y de ahí a la Sauceda. Unos tres días de media se tarda en llegar a la Sauceda. Se viajaba de noche y se descansaba de día para evitar no ser visto. El viaje se hacía en grupos, los cuales iban aumentando conforme se hacía el camino al unirse a él nuevos componentes. Se tienen constancia de varios grupos, por ejemplo el que salió de la finca Cañada del Valle Hermoso o el grupo de treinta familias que salió de Casas Viejas, según cuenta Francisca Monroy Moreno. Otro grupo formado por  los hermanos Pérez Franco, Juan y Francisco, los hermanos Vera Moya, Sebastián y Manuel y Francisco Rodríguez Mendoza, se unen a una cuadrilla y se van a Jimena a hacer carbón a la Sierra de la Piedra del Padrón (está en la divisoria de provincias y términos municipales,  justo marcando la confluencia de Alcalá, Jimena, Castellar y Los Barrios).
Muchos hablan de un grupo de milicianos rojos que lo interceptan y los llevan a sus campamentos. Según investigaciones de Juan Pino Palma había tres subcomités que controlaban la práctica totalidad de la Sierra de Aljibe. Uno en el Picacho, en un lugar que los más viejos del lugar denominan República, otro en el Marrufo y un tercero en las Cañillas. Estos tres dependías jerárquicamente del Comité Central del Quejigo, ubicado en la explanada de la Sauceda, junto a la Ermita, según investigaciones del citado Juan Pino. Estos comités dominados por los anarquistas  se encargaban de organizar el tránsito y la estancia necesaria. Es por esa razón por la que  se construye un horno de pan comunal en la explanada de la Sauceda, junto a la escuela-iglesia de la ermita que todavía hoy se conserva su esqueleto. Por debajo el molino del Mondo, del cual también se conservan sus huellas. José Luis Gutiérrez Molina en la biografía de Catalina Silva Cruz cuenta: “Tres días tardó en alcanzar La Sauceda. Se escondía de día y marchaba de noche. Al llegar su grupo se encontraron a un hombre con un correaje que les dijo que esperaran, que vendrían a recogerlos. Como no se fiaban retrocedieron unos kilómetros hasta que, rehecho el camino otra vez, cruzaron por fin las líneas. En La Sauceda permaneció unos días hasta que, al saberlo, su cuñado, Pérez Cordón, fue a recogerla y se la llevó a Ronda”.
El campamento en la Sauceda  fue ampliándose progresivamente en número al convertirse en el paso obligatorio de la provincia de Cádiz nacionalista a la Málaga republicana, hasta que las fuerzas de Franco decidieron acabar con él, utilizando los aviones stukas nazis para bombardeándolo por aire y atacándolo con varias columnas por tierra.  De la Sauceda el paso obligatorio era hasta Jimena. Allí pronto la situación se haría insostenible porque el pueblo no tenía infraestructuras para dar cobijo a tal cantidad de personas, por lo que la gente se trasladaba a pueblos de la Serranía de Ronda, como Coín, Guaro, Igualeja, el mismo Ronda… trabajando en los cortijos en tareas agrícolas y ganaderas. En este peregrinaje por estos pueblos influyó mucho las relaciones de ida y vuelta con ellos. En efectos, muchos habitantes de esta zona habían trabajado de sopacas en la zona de Casas Viejas, estableciéndose a vivir allí definitivamente. Aproximadamente el cincuenta por ciento de la población de Casas Viejas tiene sus orígenes en estos pueblos de la serranía de Ronda.  Al tener que marchar y pasar por esta zona durante la Guerra Civil, obviamente recurrieron a las relaciones familiares existentes, como el caso de Rocha Acebedo que se estableció por un tiempo en Igualeja, de donde procedía. O a amigos sopacas que conocían de sus temporadas de siega por la Janda. En estos pueblos siempre trabajan en faenas agrarias y son ayudados por los comités que se organizaban al efecto. De la serranía de Ronda cuando la situación se hace insostenible se bajan a la costa a Estepona, Marbella, Málaga, Campanillas. Allí les esperaba una de las batallas más cruentas y crueles de toda la Guerra Civil; la batalla de Málaga. El objeto de la próxima entrada de la serie.


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