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El apostolado rural. Del libro El Padre Jandilla de Luis González Metola. 4

"Ahí va el relato riguroso del día de hoy, día de hoy, día de Todos los Santos (1939). Me levanto a las siete. Oración y confesiones en la capilla de Jandilla. Primera misa y predicación. Inmediatamente, a caballo, voy a otro cortijo distante una hora. Me llevo mi almuerzo porque no volveré hasta la noche. Segunda misa a las 10 y media, predicación; y a continuación catequesis con unas preciosas láminas que he comprado y que son muy a propósito para estas gentes. A las 12 he salido hacia Los Badalejos y antes de llegar he hecho un alto para almorzar ( y a la vez desayunar) en pleno campo. ¡Que saludable es el campo para todo! A las dos, como ya no puedo celebrar, he tenido mi primer rosario del día y vuelta a explicar la lámina que llevo colgada en la silla del caballo en una funda de fusil, con la que parece que voy de caza. He ensayado un cántico y otra vez al caballo. Ya voy de regreso pero por otro camino, para entrar a las 4 en Cucarrete donde ya me esperaban unos 40 chiquillos y bastantes mayores. Segundo rosario, ensayo de cánticos y tercera explicación de la lámina. A las cinco y media salgo para Libreros. Tercer rosario, etc., etc. Termino ya de noche y salgo para casa a donde he llegado a las 7 y media y en donde mis monaguillos ya habían tocado la campana para el cuarto y último rosario. Tengo una compensación: y es que el camino me sirve de recreo, debido a que me gusta montar, y a los caminos tan encantadores que me toca recorrer. Ahora faltaré de Jandilla tres días, pues voy a los Ahijones, y como está bastante lejos tengo que quedarme allí. Los demás están bastante bien de distancia. El que tengo más lejos es Los Badalejos, a 21 kilómetros por carretera; pero yo voy por un camino especial y tardo dos horas a caballo; pero tengo que pasar por algunos sitios que me tengo que agachar porque, de lo contrario, me dan las ramas en la cara; y paso por sendas que apenas cabe el caballo; pero todo ello muy bonito. También tengo que atravesar un bosque de  pinos. Cuando voy a la escuela de Libreros todo cambia por completo y entonces son naranjos lo que veo en abundancia; ahora están preciosos, pues ya están las naranjas cambiando de color y alguna ya maduras... Todos los días me veo precisado a pasar por entre la ganadería brava, y algunos días muy tarde y completamente oscuro, como anoche que no veía a dos metros, con el consiguiente peligro de echarse encima de un toro o una vaca, sin darse cuenta. Pero no pasa nada, y los niños de Jandilla pasan y repasan por medio de los toros sin ningún cuidado cuando vienen a la escuela, y sin que les miren siquiera" (carta a sus familiares en Cárdenas y Huércanos)
"Un sacerdote con residencia en Jandilla ha iniciado este apostolado rural, desconocido por estas regiones que son precisamente las más necesitadas de él, por la escasez de vocaciones y por la mayor extensión de sus parroquias. Semanalmente hace un recorrido por este término rural. Cada dia celebra la santa msia en distinto sitio, ocupándose luego en inspeccionar la escuela, explicar el catecismo, visitar enfermos y cambiar impresiones con esas buenas gentes del campo. Ya son muchas las cortijadas que el Padre Jandilla tiene a su cargo, con largas distancias que las separa, y que él acorta montando su caballo; un sistema que requiere constancia y otras cualidades, pero con él no hay rincón que no reciba su asistencia espiritual con eficacia". (P. Gestoso, Párroco de Vejer)

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