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La razzia de las siete de la mañana. Y 3

Desde lo alto de la calle Nueva, frente a la calle San Blas,  bajaron hasta la corraleta de “Seisdedos”, allí entraron  10 presos,  Fernando Lago reconoció a su hija Manuela y se inició un tiroteo que terminó con la vida de otros doce campesinos de Casas Viejas, pues empujaron hacia el interior a dos de los  que estaban fuera.
En este lugar se vivieron los episodios más violentos de los Sucesos. Según  Jesús Núñez: " El guardia civil Gutiérrez contó que se fue para allá, que entró en la corraleta en la que yacían amontonados los doce detenidos baleados y que mientras buscaba las esposas, notó que uno de los detenidos aún respiraba. Lo notó también uno de los guardias de asalto, declaró, y entonces ese agente se dirigió a los demás guardias de asalto y les dijo: "Aquí hay uno que ronca todavía. Gutiérrez dijo que seguidamente, varios guardias de asalto dispararon contra ese moribundo. Que lo remataron... hasta a Manuela Lago, a la que habían matado horas antes, le pegaron un tiro en la cabeza a bocajarro". Como siempre ocurre en este tipo de hechos, hubo quien se salvó milagrosamente de la muerte. Luis Barberán no fue  incorporado a la cuerda de presos porque García Castrillón se opuso. Salvador  Barberán Romero, hijo del anciano asesinado minutos antes, y José Rodríguez Calvente habían sido  también detenidos e iban detrás en el  grupo vigilados por el guardia civil Gutiérrez y el de asalto Luis Meléndez. Se pudo saber luego que Gutiérrez y Meléndez dejaron escapar a estos dos rezagados, opina Jesús Núñez que: "tal vez en ese momento, cuando cayó en la cuenta de que Salvador iba a ser asesinado, pensó que esa familia ya tenía bastante tragedia aquel día con un muerto y con un niño huérfano que se había quedado sin abuelo". Después de los Sucesos, la represión no terminó, a más de 100 casaviejeños los detuvieron y muchos de los que habían huido a la sierra tuvieron que volver ante las amenazas de las fuerzas de orden público hacia sus familiares. Ese fue el caso de los tres hermanos Pavón, residentes en la calle Nueva, a los que obligaron a entregarse al detener a su padre, ya que la noticia de los familiares asesinados corrió como la pólvora entre los que estaban huidos; o de Antonio Cabañas Salvador “Gallinito”, que lo amenazaron con llevarse  al hermano si no se entregaba. Los campesinos huidos fueron entregándose, pero habría tres muertes más en estas actuaciones posteriores: Joaquina Fernández “la Gitana”, murió a consecuencia de las palizas que presuntamente le dieron las fuerzas del orden público en una choza de los Badalejos porque querían enterarse del paradero de su hijo Juan Jiménez “el Boticario”. Los tres hermanos Pavón (Antonio, Sebastián y Miguel) se fueron  a las cuatro de la mañana cuando se percataron de que habían incendiado la choza de Seisdedos. Por indicación del padre huyeron a la sierra  donde estuvieron escondidos hasta que detuvieron a su padre, Gabriel Pavón Pérez, y lo amenazaron para que los hijos se entregaran. Lo hicieron en Medina, llevándoselos inmediatamente detenidos a los tres a Cádiz. La madre, Vicenta Pérez Monroy, no resistió la tensión del momento y murió de un fallo cardiaco. Manuel Cruz Montiano, familiar de los primos Montiano, murió nueve días después de los Sucesos a causa de una "endocarditis crónica", según consta en su partida de defunción. En total 28 muertos. Excepto Antonio Barberán, Rafael Mateo y los tres miembros de las fuerzas de orden público, todos estaban relacionados de una forma u otra con el movimiento campesino que el 11 de enero proclamó el comunismo libertario, por ello insistimos en que el tópico del azar, de la

casualidad, del destino, de la mala suerte... hay que desterrarlo hoy ya.
El cura Andrés Vera Rivas declara al periodista Julio Romano: "En los siete meses que llevo en este curato he presenciado más de cuatrocientos enlaces por lo civil, mientras sólo cuatro o cinco se han verificado por la Iglesia". Se puede constatar que muchas de las familias afectadas no habían contraído  matrimonio católico tradicional como el caso de "Manolete" Benítez y Sebastiana Reyes o Juan Estudillo y María Toro o Gabriel Grimaldi o incluso la misma familia de Seisdedos, cuyos hijos aparecen en las partidas de bautismo de la iglesia como de madre desconocida porque Catalina Jiménez había tenido anteriormente otra pareja. Más significativas aún  parecen las palabras de Salvo en el juicio a Rojas  en mayo de 1934: 
-    "Allí en el pueblo todos eran iguales
-    ¿todos eran malos? Porque allí lo querían mucho (le preguntan)
-     Cierto. Me miraban muy bien, desde el año 28 en que pertenecía al Cuerpo.     (contesta Salvo)
-     Entonces ¿cómo dice que eran malos?
-     Quiero decir que dentro de la ideología todos eran malos"
.
A los que tenían esa ideología fueron a los que buscaron y encontraron a ellos o a sus familiares, como luego pasaría en el resto de España a partir del 36. "Dentro de la ideología todos eran malos", una frase que explicaría por sí sola una parte de la historia de España del siglo XX. Y  por eso una España quería aniquilar a otra, por eso los Sucesos constituyen un funesto precedente del Franquismo y de la Guerra Civil.
Arriba una fotografía aparecida en un panfleto electoral el 10 de febrero de 1936 y en el lateral la lista de muertos que ofreció el periódico La Batalla.

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