La espada de Damocles de la pasividad

La famosa espada de Damocles no forma parte de la mitología griega, sino que es una leyenda que tiene su base en Sicilia, concretamente en Siracusa en el siglo IV antes de Cristo. Damocles era un cortesano del palacio de Dionisio II que constantemente peloteaba al rey para que le subiera en el escalafón de los cargos. Un día Dioniso II le propuso cambiarlo de posición por una jornada. Hecho realidad el trato, durante el día que Damocles fue rey, al final de la jornada Damocles vio encima de su cabeza una pesada espada que colgaba de la crin de un caballo. A Damocles le entró el pánico y Dionisio le explico que esa espada representaba lo que era el poder. Mucha gente lo quiere, pero lo peor viene cuando se alcanza. Cuanto más poder tienes más quieres y más miedo te entra de que te lo quiten. Tener el poder implica saber vivir con esa angustia permanente expresada en la posibilidad de perderlo. Ser consciente de la inseguridad y fragilidad del poder.
En un estado democrático las elecciones deberían ser la auténtica espada de Damocles de cualquier gobernante que se precie. En la Restauración, en el siglo XIX, las elecciones sólo era el instrumento formal que servía a los intereses de los poderosos, que ya habían pactado quien asumiría el poder, antes de celebrarse las elecciones. En la Restauración existía un régimen formal, democrático en las formas al estilo inglés, y un sistema real que respondía a los intereses de los más poderosos. Ello era posible por los niveles de apatía y alejamiento de la política por la mayor parte de la población. Me da la impresión que este estado general de cosas que nos están pasando últimamente que las agrupamos bajo el nombre de crisis hace a la ciudadanía desentenderse de la política diaria y aumentar el nivel de desencanto hacia ella. De tanto repetir que gobiernan los mercados va a ser una realidad la frase de El Roto: “¿para que necesitamos gobiernos si tenemos mercados?”. El final del proceso podría ser el mismo que el de la Restauración, que las elecciones solo sirvan para otorgar apariencia democrática. Si la pasividad se apodera de la escena política, esta crisis económica que para algunos ha sido inventada precisamente para eso, conseguirá que los que siempre han tenido más poder económico y político lo sigan teniendo o lo aumenten. Es decir, más de lo mismo. Somos, por tanto, nosotros mismos los que nos convertimos en nuestra propia espada de Damocles. Dicho con otras palabras,  parece ser que rebajar el grado de intervención sobre decisiones que nos afecta ha sido la última consecuencia de esta crisis que nos ata. Esta pérdida de autonomía a la que estamos asistiendo en la actualidad es aplicable desde el ámbito internacional hasta el local. Ello nos provaca confunsión, aturdimiento, desconcierto, perplejidad y turbación. El desencanto, el nihilismo, el pasotismo y el fatalismo no hacen más que alimentar la pérdida creciente de libertad individual. Esa sí que es una enfermedad que quiero evitar.

Comentarios

MANOLO MONTIANO ha dicho que…
¿Qué fue lo que se cargó la Restauración en España? ¿No fue el nihilismo? Tengo entendido que el proceso normal que hubiera caracterizado cualquier país moderno de nuestro entorno hubiera sido la transición desde el sistema seudodemocrático que tenía España en la Restauración hacia un sistema propiamente democrático. Pero todo esto se truncó con la Dictadura de Primo de Rivera motivada en parte por la creciente inseguridad provocada por los grupos terroristas, anarquistas y antisistema de aquella época. ¿Es así o estoy equivocado?
Hoy las cosas han cambiado muchísimo gracias a Dios y también a la educación que nos hemos dado.
Pero yo también veo apatía que da alas a la anarquía y al provecho de unos pocos sobre la mayoría de nosotros.
¿Por qué no seremos capaces de expresarnos en las urnas sobre nuestras verdaderas convicciones y no sobre la supuesta “utilidad” de nuestro voto? Aquí no se vota a favor de sino en contra de. Si no quieres que gane la derecha votas izquierda y viceversa y así nos va. Hay decenas de partidos políticos de lo más variopintos sin embargo aquí sólo se vota a 3 o cuatro partidos como mucho. Así es imposible trasladar a una cámara de representantes el verdadero sentir de la sociedad.
Salustiano Gutiérrez Baena ha dicho que…
Muchas gracias Manolo por tus aportaciones

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