El hermano Antonio

Hace unos diez años llegó al pueblo una persona que buscaba datos sobre un personaje muy peculiar de la postguerra; el hermano Antonio. Estaba escribiendo un libro sobre él y nos contó que lo había localizado vivo, muy mayor, en un asilo de la costa malagueña. Como suele ocurrir en estos casos más que encontrar, dejo muchos datos y nuevos interrogantes. Nos contó que se refugió en estos campos huyendo de los problemas ocasionados en su participación en la división azul, donde actuó a caballo entre los rusos y los nazis. En el libro de La Tierra apareció un artículo sobre él: “De él no se conoce su verdadero nombre. Se sabe que vivió entre el Monasterio del Cuervo, Escudete y la Orativa al amparo y la protección de la familia Vela. Parece ser que durante la Guerra Civil luchó en la zona republicana, que después estuvo en la Rusia comunista de la que tuvo que huir repentinamente al tener problemas  comerciales con los bolcheviques y que llegó a esta zona a finales de los cuarenta".
En Internet Ángel Rivero escribe: “ o el hermano Antonio, teóricamente un “rojo” que vestido de fraile vivía de las donaciones que recibía de las familias por dar clases a sus hijos, aunque también las malas lenguas decían que permanecía allí intentando localizar un tesoro escondido”. 
Escribe Antonio J. Candón en Diario de Cádiz el 11 de septiembre de 1994: “...vistiendo un hábito vagamente carmelitano, viviendo del adoctrinamiento a los niños de las cortijadas, cercanos y de las limosnas de las beatas. Su propósito era localizar un tesoro supuestamente enterrado en las ruinas (del monasterio del Cuervo), cuya afanosa búsqueda duró dos años, siendo ocasional testigo el tío Coronil”. En el libro El padre Jandilla de Luis González Metola podemos leer: “Porque en una de sus correrías, junto al Tajo Figuras encontró a Antonio Prieto, madrileño y antiguo legionario. Apartado del mundo, quizás por una promesa, vivía de la caridad en las ruinas del antiguo convento del Cuervo que los Carmelitas abandonaron en el siglo pasado. Cada día salía a las cortijadas próximas a la sierra a enseñar las letras y la doctrina. De vez en cuando bajaba con su capacha a Casas Viejas a confesarse y oír misa; allí le socorría la gente que le vio con simpatía y dio en llamarle el “Hermano Antonio”. Este último testimonio escrito en 1971 nos muestra su nombre, Antonio Prieto, y nos confirma su participación en la División Azul. La gente que lo conoció comenta que enseñó a mucha gente a leer e incluso que se atrevía con actividades más propias de los sacerdotes. A mí me parece un personaje misterioso y por eso quizás atrayente. Es ese desconocimiento que tenemos de él y sus actividades el que engendra el mito, la leyenda y las excentricidades. Por ello lo traigo hoy a este blog por si alguien conoce más datos sobre él y tiene a bien aportarlos para que lo conozcamos mejor. Ello contribuirá a la desmitificación y al conocimiento real del personaje y de la época.
La primera foto del Monasterio desconozco su autor. La segunda de las Gargantillas es de Mintz

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Y ahora se publica??? Principito

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