El hermano Antonio. Por J.M Gutiérrez Vidal

El hermano Antonio era un buen personaje. Os puedo decir de él que era una persona afable, simpático, muy dicharachero con los chiquillos. Estaba muy bien educado, nos daba estampitas y algo nos enseñó por aquellos tiempos. Estamos hablando de los años cincuenta. Cuando fue pasando más tiempo fue cambiando. Se volvió un poco arrogante y no parecía la misma persona. Vivía en casa de Pepito Fernández, en la cuesta de Espina, luego desaparecía una temporada y volvía otra vez. Una de las últimas veces que vino ya se quedaba en la Orativa. Le dio por la bebida, y una noche cuando iba para allí se cayó por las canteras que había donde está hoy en día el Ayuntamiento y se partió un brazo y una pierna. Yo no lo volví a ver más.

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