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11 de enero de 1933 – Sangrienta represión en Casas Viejas. Por José Luis Gutiérrez Molina


Si una imagen vale más que 450 palabras ésta despeja cualquier duda sobre la pervivencia de los viejos modos de hacer política en España tras la proclamación de la Segunda República. Fue realizada por el fotógrafo sevillano Cecilio Sánchez del Pando poco después de los sucesos ocurridos en la población gaditana de Casas Viejas los días 11 y 12 de enero de 1933. Tragedia que puso de manifiesto los límites del reformismo encarnado por el nuevo régimen, la pervivencia del caciquismo y la consideración de los graves problemas sociales, ante todo, como una cuestión de orden público.
La existencia de un proyecto transformador radical –manifestado por la reaparición y consolidación de la CNT- fue combatido con políticas represivas que terminaron por minar la credibilidad republicana. La actuación de las Fuerzas de Orden Público, tanto de la Guardia de Asalto como de la Civil, dibujó, de forma anticipada, algunas de las prácticas, que unos años después, llevarían a sus últimos límites los golpistas del verano de 1936. Son los casos de los asesinatos y saqueos.
Sus manifestaciones más destacadas fueron cómo se redujo la resistencia de los ocupantes de la choza de “Seisdedos” y se seleccionaron, detuvieron y asesinaron horas después a doce campesinos. Otra menos conocida fue la destrucción y desvalijamiento del local sindical cenetista. Hecho que se produjo tras la llegada de las fuerzas policiales que restablecieron la situación.
Con gran parte de la población huída al campo y la restante encerrada en sus casas, los guardias entraron en la sede del sindicato en la calle san Juan, destruyeron su interior y saquearon de comestibles y bebidas el economato contiguo. Del estado en que quedó son pruebas manifiesta la serie de fotografías a la que pertenece la que ilustra estas líneas. La saña con la que actuaron contra muebles, documentación e iconografía que adornaba el local nos remite al deseo último de hacer desaparecer a la CNT de la vida pública. El saqueo del economato, cuyos víveres sirvieron para cenar la tropa, una muestra de la guerra sin cuartel que se libraba.
La matanza de Casas Viejas ha pasado a la historia como expresión de la debilidad del reformismo republicano. En su momento sirvió de bandera para la oposición derechista y conmocionó a la opinión pública. Además es muestra de la corrupción del poder. De cómo antes que administrar las cosas se administran a los hombres. De cómo los gobernantes terminan primando sus intereses particulares –permanecer en el poder- antes que el general de primacía de la verdad.
Este artículo forma parte de un libro editado por la CNT como parte de los actos de su centenario. El libro se llama Cien imágenes para un centerario. 1910-2010

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