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EL REINO DE LAS MUJERES

En la sociedad tradicional el ámbito público era para el hombre, ya que era el que normalmente salía a trabajar fuera, a cazar o socializarse en los bares. Para la mujer estaba reservado en el ámbito privado. No había de nada de mucho, pero lo poco que había se administraba de tal forma que fuera equitativo y bello. En la fotografía vemos dos generaciones, las jóvenes Guadalupe Rojas Vázquez (¡que se parecen sus hijos/as a ella!) a la izquierda y su amiga Josefa Lago López a la derecha, entre las dos la madre de esta última, Isabel López Jordán. Ellas están en medio de otros dos planos. Al fondo, las sillas de madera y enea dentro de la choza, pintadas de azul, la castañuela. Con la arena del cañuelo las mujeres fregaban las sillas y mesas de maderas para que estuvieran amarillas. Esa choza se utilizaba para cocinar. A la derecha el casarón con los laterales de piedra y barro, pero pintadas las paredes de blanco, ¡muy blancas! Le acompañaban la parra, las macetas con tiestos reciclados y la limpieza. Mucha limpieza. El suelo era de tierra y las mujeres lo regaban para que no se levantara polvo. Ellas se encargaban de que las chozas estuvieran siempre muy limpias. Era eso de pobres pero honrados. "¡No tenemos muchas cosas que nos sobren, pero tenemos dignidad y mucha limpieza!" Dicen que las mujeres no son tan competitivas como los hombres, excepto cuando se trata de la limpieza de sus casas. En el primer plano, además de los geranios y claveles que ayudaban a combatir la escasez con orgullo y belleza, aparecen los ladrillos del Contrito. Las familias ricas hacían su casa en menos de un año, otras hasta se las compraban hechas, las familia pobres hacen sus casas poco a poco, como van pudiendo, un día esto, otro aquello y si se cuenta con alguien como El Contrito que da inmensas facilidades para pagar mucho mejor. Hasta tal punto Contrito ayudó a erradicar las chozas en Benalup, que una hermana de Josefa y una hija de Isabel, Manuela propuso en el pueblo le pusieran el nombre de una calle al Contrito. Esta choza está a la derecha de la parte alta de la calle Medina, debajo del callejón San Blas. Era territorio de paso de Mintz. Este a principio de los setenta vivía donde hoy están las pistas verdes e iba mucho a la calle Benalup a visitar a su amigo Pepe Pareja. También la familia Lago era amiga de Mintz. Son muchas las fotos que tiene Mintz en esta zona. Y por mucho que pasara por estas chozas siempre le llamaba la atención esta combinación de pobreza, belleza, mujeres, limpieza, flores, parra, ladrillos, castañuela… En la cotidianidad siempre había más mujeres que hombres en las puertas de las chozas. Mientras que en las fotografías en el campo el protagonismo en las fotos era siempre para el hombre, en la choza reinaba la mujer, que era la encargada del orden, la limpieza y la belleza de la choza. A Mintz hasta le permitieron que fotografiara chozas por dentro, pero en la vida pudo hacer una foto de una vivienda donde hubiera una cama sin hacer. Para eso tendría que haber pasado por el cadaver de la mujer de guardia.

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