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Del bosque humanizado al bosque "venadizado". Y 3

Las transformaciones de la década desarrollista provocan otro proceso de concentración y fortalecimiento del latifundio. Pudiendo establecerse que la consolidación del latifundio en la zona se produce en torno a la segunda mitad del siglo XIX con la ley de Madoz y en los años sesenta del siglo pasado. La presencia local en los propietarios disminuye y aumenta la tendencia de los absentistas y foráneos. Muchas familias que han vivido en la sierra de propiedades medianas y pequeñas las venden y se vienen a vivir al pueblo donde muchos "ponen tienda". Dice Marcos Ramos:"La presión, la encerrona y hasta la sutil dádiva de una recomendación, han sido medios para absorber las pequeñas propiedades". En menos de un siglo se completó el paso completo a la propiedad privada y a la concentración de ésta. En la actualidad, como grandes propietarios de tierras siguen apareciendo algunas familias de los sesenta (Mora Figueroa, Espina, Gregorio Quesada "El Canito"…) han desaparecido otras y aparecen nuevos grandes propietarios como Torrent, Martel, Crespo, Corrales, Barberá, Romero, la sociedad malagueña que ha adquirido el Cuervo o fortunas extranjeras como el caso de Jan Pieer Budka (Alisoso, Porretal, Escudetes…). Esta última tendencia a la concentración de la propiedad, al absentismo y al carácter foráneo está también relacionada con los cambios en los aprovechamientos. Al hilo de la desaparición del bosque humanizado desaparecieron el carbón, las pequeñas huertas, la explotación ganadera del cerdo, la oveja, la cabra, los pavos y otros animales domésticos. Se ha mantenido la corcha y ha ganado enteros el toro bravo y la vaca retinta (que necesitan poca mano de obra) y en especial, el animal protagonista de estos últimos años; el venado. Los grandes propietarios dedican progresivamente sus fincas al aprovechamiento cinegético introduciendo de forma extensiva el venado. La presencia mayoritaria de la vaca y el venado ha significado la consiguiente aparición a partir de los años sesenta de los cercamientos con mallas y alambres, el vaciamiento humano del campo y otra tuerca en la concentración de la propiedad, al mismo tiempo que aparecen problemas medioambientales como la seca, las mismas mallas o la matorralización. Como dice Agustín Coca: “Y el campo se despuebla: pequeños propietarios, arrendatarios, etc. Siguen marchándose y vendiendo sus propiedades a los latifundios limítrofes. Explotaciones que cada vez son más grandes. Miles de hectáreas que apenas proporcionan un sustento fijo para dos o tres familias”. El venado que estuvo a punto de su desaparición en los años cuarenta, en los sesenta es reintroducido de tal forma que en la actualidad ya no sólo podemos hablar de explotaciones ganaderas de carácter extensivo dedicadas al venado, sino que también las hay de carácter intensivo. Últimamente se otea en el horizonte que el corzo puede arrebatarle la primacía al venado, ya que es la especie cinegética por la que más están pagando actualmente. Ello parece una buena noticia porque su cria necesita que se limpien grandes extensiones de tereno para que nazcan brotes nuevos que sirven de alimento a estos animales.. El ciervo sin embargo ha hecho que los bosques quedaran sin limpieza ya que este animal necesita de arboledas para protegerse y alimentarse... Según me informan expertos en el tema el corzo ibérico es diferente del de Europa central y oriental lo que ya está haciendo que cazadores europeos acudan a la zona a cazarlo. Parece que estamos ante un mercado emergente. Pero la presencia de cazadores en la zona no es nueva. Grandes personalidades de las élites políticas y económicas de España llevan ya mucho tiempo viniendo a practicar este deporte a la zona.
El monocultivo cinegético ha sido apoyado desde las administraciones estatales utilizando argumentos proteccionistas y coincidiendo así con la política de la PAC. Mientras tanto son progresivos los obstáculos que ponen los dueños de estas grandes fincas para que sean visitados por población local o foráneos para usos tradicionales (espárragos, tagarninas, quesitos...) u otros de poco impacto ambiental como puede ser el senderismo. El caso del Monasterio del Cuervo (que fue utilizado hasta los ochenta como lugar de excursión y recreo por muchos gaditanos) o la Herrumbrosa donde está la cueva del Tajo de las Figuras es paradigmático, pero no el único. El hecho de que los nuevos propietarios por su carácter absentista no tengan ninguna vinculación con la población autóctona ha facilitado la "bunkerización" actual de este bosque. La conversión de la propiedad comunal en privada de esta sierra no sólo ha expulsado a la población que allí se estableció, sino que ha vetado el disfrute público de unos montes que en muchas partes de España son de titularidad pública. Sin duda, una rémora para nuestro desarrollo a corto, medio y largo plazo. El problema es grave y la pelota está en el tejado de las administraciones públicas.


La última foto es de Francisco Segovia y aparece la familia Mateos en la Gargantilla.

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