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Los paraisos perdidos. Las aves de La Laguna de La Janda. 4

Hoy nos toca centrar la atención en las grullas y en las fochas. para ellos volvemos a ese libro que escribió en 1920 Bernaldo de Quiros. "En las aguas de la laguna, resguardadas por sus frondosas plantas, hay una legión de Anas boschas y Fulica cristata, que en esta época constituyen la verdadera población de la laguna, viéndose también, aunque en cantidad mucho menor, a la Ardea purpurea, Glareola pratincola y algún ejemplar de Fuligula fuligula". La fulica cristata o la focha moruna es una especie de origen etiope que mantiene algunas pequeñas colonias en el sur de España, encontrándose en peligro de extinción. Entre 1940 y 1960, se observaba en la Laguna de la Janda una focha cornuda por cada diez fochas comunes. En las siguientes décadas, la desecacion de la laguna, la caza, las introducciones de carpa y cangrejo americano y otras causas conllevaron un proceso de extinción muy rápido, y en los años 80-90, la proporción disminuyó a 1/500 o 1/700. A partir de aquí asistimos a un lento proceso de recuperación.
Sigue Quiros. "En las márgenes se ven con alguna frecuencia Grus grus, Otix tarda, Otix tetras, Ciconia ciconia, Gallinago galinago y Tringoides, en particular las primeras, que con andar majestuoso y vista penetrante no pierden movimiento del que quiere acercarse, siendo muy difícil su caza, que no pude conseguirse más que con procedimientos especiales". La grulla común o grus grus era la joya de la corona de la Janda, aquí vivieron la última población reproductorua de la Península Ibérica y todo el sur de Europa. Incluso, Irby (1895) apunta que ha encontrado grulla damisela (Anthropides virgo) cerca de Casas Viejas. "Chapman y Buck (1893) ya escribieron que la “pequeña colonia” de grulla común de La Janda “va menguando”. Asimismo, Irby (1895) también advierte la situación de declive de esta población, indicando que en breve desaparecerían de las cercanías de Casas Viejas. Este mismo autor señala como principal causa de esta regresión la presión a la que se vio sometida la población por la acción de los recolectores de huevos. El drenaje de La Janda supuso el episodio definitivo para culminar la extinción peninsular de esta especie como nidificante". Es más para nosotros las grullas siempre han sido un animal toténico, siendo abundantes en nuestra toponimia. En la actualidad se siguen viendo en los inviernos entre arrozales y canales de desagüe, ahora bien ninguna se quedará, ni nidificará, eso forma parte de los paraisos perdidos que estamos narrando en esta serie.
Para terminar con estas aves volvemos a Quiros. "Las fulicas (fochas) nadan en todas direcciones, gritando y gimiendo de modo parecido a un ternero, se persiguen unas a otras, ayudándose para adquirí mayor velocidad de sus alas que al tocar en el agua, unido al chapoteo de sus grandes patas, producen un ruido característico; juguetean constantemente y parecen muy contentas de verse acompañadas de sus semejantes. Su nido lo construyen de anea entrelazada entre dos o tres gruesos juncos que salen del fondo de la laguna, y que sujetándolo, evitan que el viento lo lleve a la deriva. El nido es simplemente un cono invertido, que sobresale de la superficie diez centímetros; en su cavidad hay depositados generalmente de doce a catorce huevos de tamaño parecido a los de una gallina joven, de color blanco amarillento salpicados de menudas y juntas manchas negras, y no es difícil encontrar en un espacio reducido hasta una docena de estos nidos. Cuando la hembra está echada en él, el macho ronda a nado el contorno, avisando si algún peligro amenaza, e inmediatamente la hembra salta al agua, y juntos se ocultan en la espesura más próxima, no dejando de mugir a veces tan cerca, que a no ser por la maleza, se los vería a tres o cuatro metros. Vuelan rara vez, haciéndolo con preferencia los días de mucho viento, en que, ayudados por éste parecen menos perezosos; una vez en el aire, su vuelo es recto y bastante rápido, aunque nunca de larga duración. Cuando se les ha tiroteado un rato, parecen deliberar, y se van reuniendo todos en el charco más limpio de plantas, formando una verdadera multitud, y al acercarse el peligro, parecen hacer un supremo esfuerzo y volando todos aun mismo impulso, se trasladan a otro punto de la laguna".
La población reproductora e invernante de Focha común al contrario que la cornuda o moruna se ha expandido en los últimos años, indicando una buena capacidad del hábitat para estas fulicas
La ilustración es del libro de Irby The ornithology of the Straits of Gibraltar

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