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Los paraísos perdidos. Las aves de La Laguna de la Janda 1

Ya hemos hablado otras veces que ha habido en la zona dos grandes revoluciones; la neolítica y la industrial, por la primera pasamos de la economía depredadora a la productiva, por la segunda llegamos a lo que han venido en llamarse la modernización, que consiste en un consumo desaforado, un continuo y progresivo avance técnico y en la necesidad de aumentar y producir exponencialmente, porque al igual que una bicicleta la economía cuando no anda se cae. Si hay un hito que marque la llegada de la revolución industrial o la modernización a la zona ese es la desecación de La Laguna de La Janda, que tuvo su fase terminal en los años sesenta. Ya hemos hablado otras veces las ventajas económicas y demográficas que ello supuso, también las pérdidas medioambientales. Como dice Mario A. J. Mosquera: "El mayor valor de la Janda eran sus aves nidificantes únicas (e.j. grulla y morito), poblaciones reproductoras sustanciales de otras especies (e.j. fumarel cariblanco, garza imperial, calamón, focha cornuda, porrón pardo), y poblaciones grandes de invernantes (e.j. ánsar comun, ánade silbón, agachadiza) y migradoras por su proximidad a El Estrecho". Voy a dedicarle una serie de seis entradas sobre las aves de La Laguna de La Janda basándome en un libro de Bernaldo de Quiros que escribió en 1920 para el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, llamado “Excursión ornitológica a La Janda”. En 1875 Irby publica uno de los libros más importantes de la ornitología española: The ornithology of the straits of Gibraltar, en la que aparece 52 referencias al topónimo Casas Viejas. Seguro que si se volviera a hacer otro estudio no aparecería tantas veces mencionada como a finales del siglo XIX. La Laguna de la Janda fue hasta los años sesenta el humedal más grande de Europa y uno de los ecosistemas más rico y variado del mundo, ya que sus aguas dulces con una densa cobertura vegetal se convertían en una zona de gran interés ecológico. Además de esto, su estratégica situación al sur de Europa la convertían en un área de descanso y paso obligado para millones de aves que migraban, además de las que establecían su residencia aquí.
Como vamos a tener ocasión de comprobar a lo largo de estas entradas han sido muchas las especies de aves que han desaparecido o están en trance de ello, pero la causa no sólo hay que buscarla en la desecación del humedal, sino que también hay que añadirle el número de infraestructuras que se han instalado en los últimos años como los tendidos eléctricos, los innumerables carriles o los cada vez más numerosos parques eólicos que están convirtiendo aquel paraíso para la avifauna en una trampa mortal para numerosas aves protegidas, es decir, hay que situar la modernización o la revolución industrial sufrida en la zona desde los años sesenta del siglo XX en la causa general y principal de los impactos medioambientales sufridos por la avifauna de la zona.

La ilustración es del libro de Irby The ornithology of the Straits of Gibraltar. La comparación de la Janda en 1870 y 1990 la he tomado de las Jornadas de campo en la depresión de la Janda coordinadas por Recio Espejo y otros.

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