headerphoto

La primera comunicación sobre el Tajo de las Figuras. 1

En el tomo 52 del boletín de la Real Academia de la Historia de 1913, aparece la primera comunicación científica sobre la cueva del Tajo de las Figuras. Su autor es Victorio Molina y Pasteriza. Reproduzco un fragmento: "Desde que oí por vez primera hablar de la Cueva de las Figuras,existente á unos siete kilómetros de dicha aldea, formé decidido propósito de visitarla, presintiendo una caverna prehistórica. El 17 del actual se realizaron mis deseos. Mi amigo el doctor gaditano D. Rafael Bernal (médico de Medina y en 1915 presidente de la junta local que coordina la construcción de la Iglesia del pueblo), se proponía pasar temporada en aquel lugar, á 18 km. de Medina, de quien depende, y convine en acompañarle el tiempo suficiente para realizar una excursión á la referida cueva. En la mañana del citado día, partimos de Casas Viejas, vadeamos el Bárdale por la Pasada de Gibraltar, y atravesamos la vega con dirección á la Herrumbrosa, fuente que nace en la sierra, rica en mineral de hierro, en uno de cuyos tajos se abre la cueva. Subimos la pendiente de la montaña, en cuya cima se yergue el tajo, en piedra viva, desnuda de vegetación, como un lienzo de muralla, y nos apeamos al pie del mismo, donde existe un redil de cabras y se alzan las cabañas de los pastores. Proseguimos la subida sorteando los enormes bloques desgajados de la peña hasta llegar á una pequeña meseta cerca de la gruta. El acceso á ella se hace difícil y peligroso; al borde de la meseta se abre un profundo barranco. La escala que llevábamos á prevención era insuficiente; sin embargo, por ella, y afianzándose luego en los resaltes de la roca, ganó el práctico la entrada de la cueva. Tras él, con el auxilio de una cuerda, subí yo, y después el Licenciado Espina, médico de la aldea. Estábamos en una habitación primitiva, en cuyas paredes se destacaban las rojizas figuras que dan nombre á la caverna. En vano llevábamos á un fotógrafo. Dificultades imposibles de vencer nos obligaron á contentarnos con la reproducción del exterior de la cueva, que tengo el gusto de presentar. Desde el reborde donde aparecen sentados los tres exploradores mide la gruta ó,8o m. de profundidad en plano ascendente; su altura, en el fondo, es de 1,45, y su ancho, de 3. Está abierta en roca arenisca, y el suelo, descarnado por la acción de las aguas y de los vientos del S., está hoy formado por una veta en declive de piedra compacta y resbaladiza, que no permite la estabilidad, y hay que recorrerlo á rastras...En cambio, paredes y bóveda se hallan cuajadas de figuras de animales, que nos reproducen la antigua fauna regional. En la imposibilidad de obtener copia fotográfica, dibujé al lápiz las más notables en las cuartillas de apuntes… Además de esta cueva, donde las figuras, defendidas de la lluvia, se mantienen bien conservadas, existen en la misma montaña otras cavernas, que revelan numerosa población troglodítica. El práctico nos condujo, flanqueando el tajo, á una, más amplia que la anterior, cercana á la cumbre. El desprendimiento de una gran parte de la bóveda ha dejado los muros á la intemperie…Yo no me atrevería á negar en absoluto que algunos dibujos de trazos extraños y representación indeterminada, en una y otra caverna, sean señales arbitrarias de lenguaje gráfico. Antes de descender de aquella altura contemplamos por última vez el panorama que domina. Al pie de la sierra, la extrema llanura surcada por el Celemín que, como el Barbate, por la derecha, corre hacia la laguna de la Janda, abundantísima en aves acuáticas; a la izquierda, las cumbres azuladas de la serranía del Curro, donde aún se cobran el corzo y el jabalí, y que señalan la dirección de Gibraltar, de cuya caverna prehistórica evoqué el recuerdo; y a la espalda, con inclinación al NE., los montes de Alcalá de los Gazules, donde aún subsisten los ciervos, cuya especie originaria persevera estampada por el arte primitivo en las paredes de las cavernas visitadas. Yo no creo que estas figuras, que decoran sin orden ni concierto las paredes de las cavernas, tengan significación religiosa, como he leído en alguna Revista, ni representen actos de magia para ejercer influencia sobre los animales, como he visto recientemente en el extracto de un Informe ante la Academia de Medicina, de París, publicado por La Correspondencia de España (20 Abril, 1.a plana), sino las juzgo manifestaciones espontáneas del sentimiento artístico, que empieza reproduciendo los tipos y cuadros de costumbres que sólo podía copiar en la vida errabunda de la raza dispersa: la caza".
Lo último que yo he leído sobre esta cueva y que me parece lo más avanzado de las diversas investigaciones científicas en torno a ella, pertenece a Martí Mas Cornellá, el más reputado experto en las pinturas de esta cueva: "A mí me gustaría decir que la Cueva del Tajo de las Figuras es un lugar en el que los cazadores recolectores del Holoceno inicial se reunían periódica y estacionalmente para intercambiar y transmitir información–que ilustraban con sus pinturas–, probablemente sea un auténtico mapa etológico". Al comparar las dos interpretaciones he llegado a la conclusión de que para haber pasado 97 años de grandes innovaciones tecnologicas y ser la primera comunicación científica sobre el Tajo de las Figuras la teoría sobre la finalidad de estas pinturas rupestres de Victorio Molina no está nada mal.
Arriba foto de la expedición, en burra el práctico, en el caballo blanco Antonio Pérez Blanco, luego los dos hermanos Vela Morales y a la derecha a pie Rafael Bernal. En el primer plano a la izquierda José Espina Calatriu. La segunda ilustración es el dibujo que sobre las pinturas de la cueva hizo el mismo Victorio Molina.

0 comentarios: