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Julián Casanova y los Sucesos de Casas Viejas

Escribí hace unas semanas que no me había gustado que se le diera tan poca importancia a los Sucesos de Casas Viejas en la exposición que Julián Casanova había coordinado en Zaragoza, titulada Tierra y Libertad. Cien años de anarquismo en España. Establecimos contacto digital el catedrático de Zaragoza y yo. Me dijo que en otros libros suyos, como en “De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España. 1931-1939” trataba el tema de Casas Viejas de manera más profunda. Mi bibliotecario favorito me consiguió el libro. La verdad es que me ha sorprendido muy gratamente, sobre todo en cuatro aspectos: las causas, las consecuencias, la significación y la bibliografía existente. Dice Julián Casanova sobre las causas de las insurrecciones: “La crueldad e intransigencia de José Vela, “El Tuerto”, el principal propietario y “señorito” de Casas Viejas, al que los campesinos locales apuntaron como el principal causante tanto de la insurrección como de la matanza posterior; la frustración de expectativas de transformación que se habían creado con la llegada de la República; el sueño en un mañana mejor obtenido de forma rápida a través del reparto de la riqueza; y el comportamiento del gobierno republicano-socialista, que toleraba el sindicalismo ugetista y mostró una enérgica voluntad de eliminar de la escena al anarco-sindicalista. Por último, convendría recordar una vez más…que la represión, la utilización de los mecanismos de coerción del Estado en beneficio de las clases poseedoras y los límites cotidianos impuestos a quienes se salían de esas normas, aportaron también sus parte. En el caso de las insurrecciones, y especialmente en Casas Viejas, la brutalidad de esos mecanismos quedaron al desnudo más absoluto”. En cuanto a las consecuencias Casanova se detiene en la postura de Azaña ante los hechos: “El gobierno dispuesto a sobrevivir al acoso que desde la izquierda y la derecha emprendieron contra él por la excesiva crueldad con la que se había reprimido el levantamiento eludió responsabilidades. “En Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir.” …Frente a “un conflicto de rebeldía a mano armada contra la sociedad y el Estado”, él no tenía otra receta, les repitió varias veces a los diputados, aunque se corriera el riesgo de que algún agente del orden pudiera excederse “en el cometido de sus funciones”. En cualquier caso, dijo ante el mismo escenario el 2 de marzo, en la política social del gobierno no estaban los orígenes de esas rebeliones con el Estado, contra la República y contra el orden social: “Nosotros, este Gobierno, cualquier Gobierno, ¿hemos sembrado en España el anarquismo? ¿Hemos fundado nosotros la FAI? ¿Hemos amparado de alguna manera los manejos de los agitadores que van sembrando por los pueblo este lema del comunismo libertario?”. Turno le toca ahora a la significación de estos hechos: “A Casas Viejas se le considera el modelo clásico de una rebelión anarquista rural con desarrollo y consecuencias trágicos". Dice también en el libro Cartografía de una soledad que se le hace a Ramón J. Sender en el 2001, en el centenario de su nacimiento lo siguiente: “A Casas Viejas viajó también Sender, después de la refriega, para levantar acta tanto de la decepción de quienes creían en la República como la inutilidad del sueño libertario…La Segunda República ya tenía su tragedia… Ese fue el origen de Viaje a la aldea del crimen (Documental de Casas Viejas), firmado en Madrid en febrero de 1933 y publicado por la Imprenta de Juan de Pueyo en Madrid al año siguiente. En el ejemplar dedicado a su familia, escribió: “La primera gran decepción para los que creíais en la República.” Y por último sobre la historiografía sobre los Sucesos opina Julián Casanova: “ El libro básico para la insurrección de Casas Viejas es el de Jerome R. Mintz, los anarquistas de Casas Viejas” Y en el citado libro de la calle al frente (1997) confirma en una nota: “El relato está basado en Jerome R. Mintz, The Anarchists of Casas Viejas, pp 189-255, una excelente crónica de esa insurrección. En castellano no hay nada similar y aunque todas las obras generales sobre el periodo le dedican unas páginas, la bibliografía específica no abunda. Hace ya años que Gerard Brey y Jacques Maurice hicieron una breve incursión en Historia y Leyenda de Casas Viejas, Zyx, Madrid, 1976. Curiosamente, la reciente obra de Maurice, El anarquismo andaluz, no penetra en los hechos y apenas ofrece pistas para su interpretación”.
En la foto de Campúa  los guardias civiles Pedro Salvo y García Rodríguez escoltan, en la esquina del bar Ricardo,  a Juan Gallardo en su traslado a la cárcel de Medina. 

1 comentarios:

Blog sobre construcción social del medio dijo...

Muy buena la crónica de Casanova.Salud y alegría.