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Entrelobos


Hacía tiempo que no comentaba una película, la verdad es que me da cierto rubor, pero en este caso el film me ha gustado tanto, que creo que sí tengo algo que decir. Se sitúa la acción en la España rural de los años cincuenta, cuando un niño es dado al señorito de un cortijo para saldar una deuda de cabras. La verdad es que las similitudes con esa época en Benalup aparecieron a borbotones. Luego, el niño es dado a un cabrero que vive solo en el monte, que tenía toda la pinta de un Tio Coronil nuestro. El transfondo histórico es los maquis y yo me acordé entonces de Pedro Moya, otra historia de supervivencia. La película combina perfectamente historia y medioambiente, Felix Rodríguez de la Fuente y Jerome Mintz. Creía que la película iba a ser un tópico más sobre Mowli, Tarzán o el pequeño salvaje de Truffaut. Sin embargo, me he acordado más de Juan Lobón y he salido pensando que ha merecido la pena desconectar, dejar apartado ese trabajo que me lleva por la calle de la amargura y que me gustaría recuperar los lugares de los maquis en la sierra benalupense. Tengo previsto hincarle el diente al tema de los maquis cuando tenga tiempo, así que si alguien le apetece enseñarme cuevas y lugares del entorno por donde anduvieron nuestros perdedores de la Guerra Civil yo llevo el jamón, la tortilla y la cerveza. Buscando información en internet después de ver la película me he encontrado la siguiente curiosidad: "Circula en el rodaje una anécdota que tiene como protagonista a Manuel Ángel Camacho, el niño de nueve años que interpreta a Marcos en sus primeros años de soledad. Alguien le preguntó qué haría él de vivir la experiencia de Marcos, solo en el monte. "Subirme a un árbol, buscar cobertura y llamar a mis padres", dicen que contestó el niño". ¿Será que la historia está dispuesta a modernos en la nuca?

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