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El fascinante camino de Benalup a Facinas. 2

Ángel J Saez Rodríguez en el libro Río Barbate cuenta: “La batalla de Wadi-Lakka fue breve, intensa, decisiva. El concepto feudal, del ejército pesado y señorial, cayó ante el empuje de aquellas extrañas tropas, ligeras y flexibles, montadas a la jineta. Las aguas someras que alimentaban el caudaloso Barbate, bajaron pronto tintas en sangre. En su lecho desapareció, para siempre, el efímero rey visigodo. La traición de algunos de sus seguidores hundió el frente godo y la caballería islamita triunfó de manera contundente. Junto a los cañaverales y carrizos naufragaron los pilares de aquel Estado heredado de la antigua Roma. El idílico humedal de La Janda se había convertido en escenario del final de una época. El mundo clásico era ya pasado, después de mil quinientos años de fecunda historia en las inmediaciones de las Columnas Hércules”.
Manuel López Fernández en su artículo Los caminos y cañadas de Tarifa en los itinerarios del rey Alfonso XI de Castilla habla de la importancia de este camino en la época medieval. “Dándose tales condiciones y considerando que Sevilla constituyó el centro político de todo al-Andalus desde la llegada de los almohades el camino que unía Tarifa con Sevilla –pasando por Medina Sidonia, Benalup y Jerez– fuese desde entonces y hasta finales de la Reconquista uno de los caminos más transitados por los ejércitos musulmanes y por los del reino de Castilla, especialmente en la fase conocida como Batalla del Estrecho en la que como es bien sabido se implicó profundamente el rey Alfonso XI. No fue hasta octubre de 1340 cuando Alfonso de Castilla volvió a tierras de Tarifa con ocasión de descercar la villa del sitio a que la tenía sometido el sultán benimerí Abu l-Hasan.En este caso no debe sorprendernos su paso por las proximidades de Medina Sidonia y de Benalup, así fue como el día veintiséis de octubre fueron a posar sobre el río Barbate, el veintisiete lo hicieron donde el camino proveniente de Jerez cruza el río Celemín y finalmente el veintiocho de octubre acamparon junto al curso del Almodóvar en tierras de Tarifa.”

En la Edad Moderna esta vía de comunicación sigue teniendo la importancia que tuvo en la época medieval, pero ahora va a ser objetos de nuevos aprovechamientos. La cañada real de Medina hasta Algeciras fue otro de los nudos geográficos que permitía el tránsito de ganado ovino y de todo tipo. Pero estas cañadas no solo tenían un uso agrario también servían como lugar de paso y tránsito de personas y mercancías. Las etapas de los viajes se planificaban según la existencia de ventas, alquerías, fortalezas o poblaciones. Un trayecto como el existente entre Algeciras y Sevilla, por Medina Sidonia, suponía unas cinco jornadas de viaje, unos 30 o 40 km por jornada. De ahí la importancia del Ventorrillo de Casas Viejas. Antonio L. Rodríguez Cabañas dice en el libro Río Barbate que: “Fue en 1579 cuando Alonso Gómez Olvera Butrón, capitán, narra, por carta al VII duque de Medina Sidonia, su misión de recibir y conducir al rey de Portugal Sebastián I desde Gibraltar a Medina y cuenta su parada en una venta denominada de Casas Viejas, en donde responsaron y se les hizo “dar de comer a él y a los que con él venían, a costa de V.E., espléndidamente y estuvo aquello tan bien puesto que se alegró mucho”.

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