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Misa en Nájera. Por Pedro Mario Herrero. Y 2

La gente reza en voz alta. Brillan las pizarras con el resol. En una hay tres nombres escritos, con mano insegura, con mano que comienza a mover la tiza poco a poco, trabajosamente.
Termina la misa y el cura se va como un rayo. Tiene que decir otra misa, a las siete, en una gran propiedad, en la propiedad que aisla a Nájera del resto del mundo. Hay que andar ocho kólometros. El cura agarra su moto y desaparece.
Yo pienso que me gustaría ver la gran propiedad. Me han dicho que la casa es algo digno de mirar horas y horas. Así que me pongo al volante y me voy hacia la finca. Una bifurcación de la carretera general. Curioso. La carretera que va a la finca es por lo menos doble de ancha, una impresionante avenida. Otro automóvil va delante de mí. Llegamos de pronto a una casita y a dos guardabarreras: una de las carreteras va al poblado de los trabajadores fijos; la otra, a la casa señorial.
Un hombre que va en el automóvil que me precede desciende, penetra en la casita y echa una firma en un libro. Se abre la barrera y entra en el automóvil. Yo bajo también. Una mujer muy simpática me pregunta que es lo que quiero.
-Me han dicho que hay aquí misa y me gustaría oirla.
Ella, sin dejar de sonreir, me contesta que no puede ser; que aquello es una propiedad privada, que...
- ¿Y si firmo?
Ella niega otra vez con la cabeza. Imposible.
Me alejo. Evidentemente están en su perfecto derecho. Yo tampoco dejo entrar en mi casa a cualquiera.
Asi que me voy al bar de Cantarrana y bebo una cerveza. Hablo con los hombres. Surge la palabra Cataluña. Mágica palabra. Aquí se van todos los que pueden. La emigración, en toda Andalucía, es enorme. Un viejo, a quien no le interesa el combate de boxeo que da la televisión, me dice:
-Yo tengo un hijo trabajando en Palafrugell. Aquello sí que es bueno. Me escribe una vez al mes y le tratan bien, como si fuera una persona.
Cae la noche, y por la carretera llevo siempre los faros largos durante los ocho kilómetros por los que se extiende la finca. ¡Qué quieren ustedes! Si sale una vaca, el lío.
Pedro Mario Herrero
La foto es una vista de Cantarrana.

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