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Los carabineros de Casas Viejas y 2


El 26 de enero de 1893 se podía leer en la revista Iberia: "El día 23 del actual, los carabineros de los puestos de Alcalá de los Gazules y Casas Viejas (Cádiz), sostuvieron nutrido fuego con una partida de contrabandistas, aprehendiendo siete cargas, cuatro mochilas y una caballería mayor. Los contrabandistas procedían de las avenidas de Algeciras. Otros telegramas añade que a los contrabandistas no les dieron tiempo para refugiarse en los pueblos próximos, apresándoseles seis mochilas de tabaco por las avenidas de Paterna. Noticias posteriores manifiestan que los carabineros tuvieron un encuentro con los contrabandistas días después en el sitio llamado Hoyos de Juan, de Sevilla. Dispersándose los mochileros, aprehendiéndose un caballo y dos cargas de tabaco. La fuerza de Casas Viejas salió en persecución de los contrabandistas, sosteniendo un encuentro a las quince horas y batiéndolos nuevamente. Aparecieron diez bultos en el sitio de las Bocas de las Puercas… En total, el número de bultos apresados por los carabineros en estas escaramusas asciende a 21. Diferentes veces hemos llamado la atención del ministro de la Guerra sobre la frecuencia con que se repiten estos hechos, y la necesidad de acabar de una vez con estas partidas armadas que perturban la tranquilidad y defraudan al tesoro".
Por ley de 15 de marzo de 1940 Franco suprime los carabineros debido a que en la Guerra Civil se habían mantenido fieles a la legalidad vigente, es decir, a la Segunda República, siendo absorbidos por la Guardia Civil. Este es el motivo de que en la provincia de Cádiz existan dos comandancias de la Guardia Civil, una en Cádiz capital y otra en Algeciras, por que la Guardia Civil se hizo cargo de las funciones de los carabineros, como ha demostrado el citado Jesús Núñez. En la postguerra el contrabando no disminuyó sino que aumentó, debido al aislamiento y al máximo de control económico que significó la autarquía. En esta zona menudearon los enfrentamientos entre contrabandistas y Guardia Civil, en la memoria colectiva del pueblo perduran los numerosos enfrentamientos habidos entre los contrabandistas y la Guardia Civil, como por ejemplo cuando en los cincuenta los hermanos Ordóñez  se toparon con ella, llevando las bestias cargadas de productos que la ley de no permitía comerciar (tabaco, café, azucar...). Uno de ellos, Juan pudo llegar sano y salvo a Casas Viejas, el otro murió de dos disparos en la columna vertebral. Con la llegada del desarrollismo el contrabando y el estraperlo (el primero implica fraude aduanero, el segundo comercio ilegal) disminuyeron, aunque no desaparecieron del todo, sobre todo, de una zona como esta en la que por condiciones geográficas (cercanía a Gibraltar y África) y económicas (grandes injusticias sociales y diferencias económicas) siempre ha estado presente. El mismo origen del pueblo y la inexistencia por mucho tiempo de un control político rígido y efectivo eran caldo de cultivo para estas prácticas que bordeaban la ley establecida por el poder. La etimología de la palabra contrabando (en contra de la ley o edicto) nos ayuda a entender lo que significan estas prácticas y como en situaciones de crisis económica como en la actual estos fenómenos tienen importantes repuntes. Recientemente, la noche del 23 de septiembre tuvo lugar en B/CV una espectacular operación  presuntamente para luchar contra el contrabando (valga la redundancia) de tabaco, cuyo consumo en una situación de recesión como la actual parece que ha aumentado sensiblemente. Es una constante histórica en esta zona, pero en este caso la operación fue llevada a cabo por la Guardia Civil en vez de los sustituidos carabineros. Es como si la historia se empeñase en repetirse, son historias de ayer y de hoy, lo mismo que el título de esta sección.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora que has tocado el tema del contrabamdo tengo que decir que me parece muy interesante. En los años cincuenta había mucho en Casas Viejas. Los había a caballo y los mochileros. Los de caballo eran el gallego, el carabinero, un porrillas... Los mochilerros eran Vela padre e hijo, el gordito que fue abatido por la Guardia Civil. Y un tal Quijada. Yo en aquel tiempo, servía de mandadero. Iba con una cesta para que otro lo revendiera. Yo pasaba por la puerta del cuartel y me preguntaban ¿dónde vas?. Pues voy a la Orativa a llevarle el desayuno a mi hermano. Por supuesto, mi hermano ni trabaja allí, ni nada eso. Pasé muchas veces y nunca pasó nada. Un saludo.
Juan Manuel G.V.

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

Gracias, cazador cazado. Por las enseñanzas y por el ánimo que me das con ellas. Lectores así habría que inventarlos si no existiesen. Gracias.