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La comarca de la Janda. La vegetación. 6

El alcornoque es el árbol característico de la comarca, pero ni es el único, ni en todas las zonas nos lo encontramos con la misma intensidad. Estamos ante el alcornocal más extenso y mejor conservado del mundo. El Parque Natural de Los Alcornocales constituye una evocación de las primitivas selvas ibéricas. De hecho, ha sido elegido el "mejor bosque de España". Además del alcornoque hemos de destacar como especies que se dan en el parque el quejigo, la encina, el acebuche, los madroños, la carrasca, el labiérnago, el majoleto, el mirto... Especial mención merecen la drosófila y los canutos. La drosófila es una planta insectívora de unos 10 cm. de altura y flor amarilla en primavera, sus hojas se hallan cubiertas por unos pelillos que segregan unas gotas pegajosas para cazar y digerir a los insectos de los cuales extrae el nitrógeno que no puede tomar del suelo. También podemos encontrar en este parque las gargantas o canutos, un bosque de ribera peculiar de estas sierras, que se hallan en las cabeceras de los ríos y arroyos, denominadas gargantas. El microclima que se produce hace que aparezcan especies propias de zonas tropicales formando el bosque de laurisilva, compuesto por hiedras, helechos, laureles, acebos, madreselvas y ojaranzos. La campiña ocupa la mayor parte de la comarca de la Janda, pero es la que tiene una vegetación con menor interés ecológico debido a que la agricultura ha colonizado gran parte de estas tierras. En las zonas donde la ganadería extensiva no ha dejado paso a la agricultura, como ocurre en amplias zonas de Benalup, Vejer, Medina... es el dominio de árboles como el alcornoque y, sobre todo, el acebuche, que en esta comarca se presenta en forma de árbol, y además se localizan los ejemplares más grandes de Europa. Además del acebuche y del alcornoque, nos encontramos el lentisco, la coscoja, la carrasca, el majoleto, la olivilla, el espino negro, el sanguino... y una gran extensión de palmitos, otra de la joya de la corona de la vegetación de la comarca de la Janda, ya que es la única palmera europea existente. Reseñar, por su rareza y su valor ecológico, la pervivencia en la campiña de los pinares de San José de Malcocinado (sembrados en la colonización agraria de 1934), donde abundan los pinos piñoneros, los espinos negros, los torviscos, los aladiernos, las jaras, los ruscos, los maholetos, los mirtos, los lentiscos..., cercanos a una magnifica estepa de palmitos recientemente desaparecida por las “segundas residencias” construidas en lo que se conoce en la zona por “Villalatas”, ejemplo evidentísimo de lo que no debería convertirse la Janda. La vegetación de la franja litoral presenta un matorral denso formado por lentisco, retama, sabina y coscoja, así como el típico barrón. En las marismas, la vegetación se caracteriza por sus adaptaciones al medio salino, como: almajos, espartina, salado, etc.
Los pinares que se extiende hasta la misma orilla de la costa constituyen el
contrapunto a las playas. Están compuestos por pinos piñoneros, carrascos, acebuches y el sotobosque de lentiscos, manzanillas, ajedreas, romeros, sabinas, enebros... y hasta orquídeas salvajes. Especial mención merece en este apartado el parque de la breña y las marismas del Barbate o El prado de Conil o la Dehesa de Roche. Terminar haciendo una mención a la extinta vegetación de la Laguna de La Janda. Escribía Bernaldo de Quiros en 1920: “De sus aguas, en la parte del centro, se elevan, hasta dos metros, enormes grupos de gruesos juncos, que allí llaman bayuncos, entrelazados con aneas; en los charcos próximos a la orilla, en todo el perímetro de la laguna, la anea y la paja castañuela crecen apretadas y en gran abundancia… Su vegetación es tupida; en algunos parajes casi impenetrable y está constituida principalmente por baznucos, aneas y paja castañuela, que al principio de primavera empieza a sobresalir por la superficie del agua".
Fotos Mintz

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