Alcalaínos en el campo de concentración de Mauthausen. Por Agustín Coca Pérez

Los años de la represión, iniciados con el levantamiento cívico militar del 18 de julio de 1936, supuso la eliminación sistemática de todo aquel que no tragara con las ruedas de molinos que impuso una de las más sangrientas dictaduras que ha padecido nuestro pueblo. Miles de fusilados, aún permanecen en anónimas cunetas, a la espera de que la historia ponga en su sitio el papel que jugaron en la defensa de la democracia y la igualdad. Otros paisanos continuaron durante la guerra peleando, hasta perder la contienda y verse obligados a exiliarse a otros países de América o Europa. Pero para muchos de estos luchadores, la pesadilla y el dolor sólo acababa de empezar. Es lo que les ocurrió a José Mora Gómez y a Francisco Nieto Ortega, dos alcalaínos que soportaron el siniestro campo de concentración nazi de Mauthausen . Cuando se habla de Mauthausen, rápidamente nos vienen a la cabeza las imágenes horripilantes de la masacre que hicieron los nazis con los judíos antes y durante la II Guerra Mundial. Sin embargo, además de los judíos, aquellas instalaciones dieron muerte a gitanos, disminuidos psíquicos y físicos…y a muchos combatientes republicanos, con la complicidad de las autoridades franquistas que a la sazón enviaban a la “División Azul” para apoyar el régimen hitleriano. Estos dos alcalaínos llegaron a Mauthausen entre 1940 y 1942.
Una vez acabada la guerra civil, muchos andaluces se establecieron en los campos de internamiento que tenían los franceses cerca de la frontera. Pronto, muchos de ellos, forman parte de las Compañías de Trabajadores Extranjeros, del propio ejército francés o de la resistencia ante la ocupación alemana, peleando por los mismos ideales por los que habían luchado en nuestro pueblo. Estos alcalaínos fueron apresados por el ejército del III Reich e internados en los campos de prisioneros de guerra, para ser, finalmente, deportados al campo de concentración de Mauthausen-Gusen. Junto con una mayoría de soviéticos, polacos, alemanes, checos, austriacos…nuestros paisanos soportaron las inclemencias del trabajo forzado, la mala alimentación, el hacinamiento y el maltrato humillante de sus carceleros. De 200.000 presos, casi la mitad murieron víctimas del trabajo extenuante, de la enfermedad, o fueron directamente gaseados por los nazis. Fue el caso de José Mora Gómez, que dejó su vida un frío 10 de diciembre de 1942, después de casi dos años de trabajos forzados y espanto. Descanse en paz.
Francisco Nieto Ortega, llevaba desde agosto de 1940 en Mauthausen y fue liberado el 5 de mayo de 1945 por las tropas aliadas. Sirvan estas letras para homenajear a estos alcalaínos que tanto lucharon para que otro mañana de igualdad y libertad fuera posible en nuestra tierra.

“…Pasan los años, desaparecen los testigos, las heridas cicatrizan o se olvidan, pero el testimonbio de los que lucharon y los que sobrevivieron sigue siendo imprescindible, y su ejemplo es tan pertinente ahora como entonces: sigue existiendo el horror, sigue siendo necesaria la toma de partido radical a favor de la libertad…”
Antonio Muñoz Molina, 2004.
Datos tomados de Del Río Sánchez, A y otros (2006): “Andaluces en los campos de Mauthausen”. Centro de Estudios Andaluces. Sevilla

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