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Yo voy

Mañana este blog hace huelga. Va a ser el primer día desde que allá por el 23 de octubre de 2007 empezara a publicar diariamente una entrada que este ritual no se cumpla, con la excepción de las vacaciones. Y hago huelga no por estar en contra del PSOE o al lado del PP, sino por estar a favor de los sindicatos y de la importancia de la política en la vida pública y cotidiana. También porque me parece indignante que los colegios electorales los hayan trasladado a la sede del FMI o a los mercados bursátiles. Me parece muy grave ese ataque global e integral a todo lo que signifique política (que es otra forma de hacer política) y en especial a las organizaciones de trabajadores. Este estado del bienestar que en la actualidad nos pretenden recortar no hubiera sido posible sin la lucha y la pelea histórica de estos sindicatos que ahora nos quieren presentar como nido de flojos y liantes.  Claro está que nadie es perfecto, que la podían haber convocado antes o que los liberados sindicales se están burocratizando, pero más que razones para no hacer una huelga, me parecen argumentos para el ataque globalizado referido. En los tiempos que más libertad ha habido en este pueblo (bajo mi punto de vista), en la segunda república y en la transición el movimiento sindical ha sido muy fuerte, en el primer caso de mano de la CNT y en el segundo de la UGT. Algún día habrá que estudiar la importancia de la UGT en este pueblo hacia finales de los setenta y principios de los ochenta, como llegó al cenit de su importancia y porque casi ha desaparecido. La política la haces o te la hacen. Dos datos. Según Caritas ya hemos llegado a los nueve millones de personas empobrecidas, en el último año han engrosado esa lista un millón. El gobierno actual puso a disposición de los bancos más de 230.000 millones de euros, lo que se gasta en dos años el Estado en pensiones.  23,936 millones de euros fueron los beneficios de los bancos en 2008. Por dignidad, yo voy.

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