headerphoto

Una mañana con Ángeles Lago Estudillo y 2

Luego recuerda como el 14 de abril estuvo por las calles del pueblo celebrando con su padre la llegada de la república, iban cantando y agitando banderas. Cuenta también que la que quitó la bandera republicana el día diez de enero de 1933 fue María La Libertaria y puso la bandera anarquista, negra y roja. Le da mucha trascendencia a aquel acto. Su hermana Manuela era muy amiga de María, estaban en un grupo libertario llamado Amor y Armonía, con Ana Cabeza, Gallinito, su cuñado Pedro Moya, el Capataz, Francisca Ortega... La tarde del día 11 fue a la casa del abuelo de María a cambiarle una novela, las dos leían mucho. Pero ya no salió más. Luego la vieron en el cementerio y todavía le ardía el pañuelo que llevaba en el cuello, un hermano suyo se lo apagó. Muy cerca también estaba el cadaver de su padre.
Más tarde, en los años sesenta agobiados por las estrecheces económicas y por el ambiente, su marido se fue a Francia, a Toul, por la Alsacia, cerca de la frontera con Alemania, donde estaba un hermano suyo. Después se fue ella y sus hijos. El 1-1-1964 nació su hija Juana Mari Ortiz Lago. Por ser la primera que vino al mundo en ese año en esa región, le dieron un premio y la familia decidió, pese a no estar boyantes económicamente, donarlo íntegramente a radio La Pirenaica. Dice que tiene un escrito de agradecimiento de la dirección de la radio, le digo que si me lo puede dar y me dice que lo va a buscar. En aquellos años participaban en todos los actos que se organizaban en donde vivían en contra de Franco, ella usaba el seudónimo de Morales porque aunaba las iniciales de ella y su marido. Hablamos de política de la de antes y la de ahora. Y del pueblo. Nos despedimos. Quedamos en seguir en contacto. Salgo con la sensación de que acaba de terminar uno de esos ratos maravillosos que nunca se te olvidan y que tanto hacen falta. Porque te dan aire y gasolina. Hay gente muy coherente, sencilla y corriente que siempre han tenido unas mismas ideas y que siempre han luchado por ellas. Aquellas que decía Brecht que eran las impresicindibles.
En la fotografía Manuela Lago Estudillo arriba y abajo Ángeles Lago Estudillo y Manuela Lago López en el callejón de la Rica, en la casa donde estaba la choza de la familia Lago Estudillo.

0 comentarios: