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Se hizo la luz, pero a ratos

Me parece que nunca valoraremos bastante lo que los distintos historiadores han ido escribiendo sobre nuestro pueblo, no sólo por lo que nos enseñan, sino sobre todo, por lo que nos permiten aprender. Ya que en base a lo investigado los demás podemos ir añadiendo otras o nuestras propias investigaciones. Veamos un ejemplo, a partir de un fragmento de Los Anarquistas de Casas Viejas, de Mintz.
"En 1926, el hijo de Don Antonio Vela (médico e hijo del patriarca de la familia Vela Francisco Vela López), José Vela, conocido como El Tuerto (según el mismo Mintz perdió el ojo cuando su hermana le clavó unas tijeras jugando de pequeños, según otras fuentes orales el accidente lo tuvo manejando pólvora buscando tesoros prehistóricos), mandó construir en el centro de la población un imponente molino eléctrico alimentado por un generador (Luego veremos que procedía de un submarino). El nuevo molino pronto suplantó a los cinco molinos de agua del pueblo (En 1940 existían según un oficio de 11 de enero de 1938 los siguientes molinos: Juan Luna Morales (a cuyo bisabuelo Manuel Luna le fue concedido el molino según se puede ver en un acta capitular de 30-5-1842), Antonio del Río Ronda (Molino grande, arrendado a Sebastiana García Vela), Bernardo Montiano Cozar (Molino Segura arrendado a Herrederos de Francisco García Vela), Rafael Martínez Morales y Andrés Montiano Cabeza (Molino de Beancos arrendado a Antonio Vela Pérez) Vemos como los propietarios pertenecen mayoritariamente a la familia Vela, arrendando dichos molinos a otras personas) y a otros de haciendas vecinas (Este molino se llamaba según un oficio de 11 de enero de 1938 del Ayuntamiento de Medina Nuestro Señor del Gran Poder. Según José Benítez Guillén sobre la pared, apoyaban dos piedras de molino y había una cerámica del Cristo del Gran Poder bajo un tejadillo, traído por encargo desde Barcelona). Durante los últimos diez años, había funcionado un molino con un generador más pequeño, que producía una reducida carga de energía eléctrica y apenas afectaba a la población. Dos años después de la creación del nuevo molino, José Vela lo vendió a Juan Pérez-Blanco, terrateniente y dueño de una tienda, y a Manuel Sánchez, el maestro, por una provechosa cantidad (también le vendió la casa majestuosa de la Alameda, la que había construido el alcalde pedáneo Juan Vivas). Ya que el nuevo generador era suficientemente potente para proporcionar más electricidad de la que necesitaba el molino, también se eliminaron las farolas de keroseno que iluminaban la calle mayor, y se colgaron así unas cuantas bombillas eléctricas en la intersección principal. Estas proporcionaban una luz tenue desde el atardecer hasta la medianoche, cuando cortaban la corriente. José Benítez Guillén, Pepe Sansón, dice en su libro que: “Por esta calle y paralelo al edificio, circulaba un caudaloso “correntín” de agua". Los correntines han sido habituales hasta la década de los setenta. Pese a que durante más de un siglo se intentaron eliminar. En un acta capitular del Ayuntamiento de Medina de 20-9-1904 podemos leer: “Se acordó que pase a la Comisión Municipal de Policía Urbana el oficio del alcalde de la Aldea de Casas Viejas y el presupuesto que acompaña fijándose y detallándose a los Peritos municipales de Obras Públicas las obras indispensables que deben practicarse en cada una de las calles de dicha Aldea para cubrir los pasos de las misma por donde discurren las aguas”. Siempre hemos tenido problemas con los equipamientos y se ha tardado mucho tiempo en subsanar las deficiencias. Terminamos con Historias en Benalup-Casas Viejas: La fábrica de luz realizaba su función en la zona céntrica del pueblo. Abastecía a la aldea de electricidad mediante un generador que procedía de un submarino. Lo de abastecer es una forma de hablar pues eran constantes las averías (ahora tenemos generadores más modernos que el del submarino pero sigue habiendo cortes de luz, según dice Norberto en su blog, Joaquín Guillén Esparragosa en una carta al Diario de Cádiz y los que vivimos aquí somos testigos directos de ello un día sí y el otro también).

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