headerphoto

La Calamidades. Los Sucesos de Casas Viejas. Y 6

En el caso de Casas Viejas el hecho de que perteneciera a Medina y estuviera a cerca de veinte kilómetros complicaba aun más si cabe la situación de las calamidades. Leemos en un acta de 1-4-1907: “El Ayuntamiento después de oír la lectura del oficio del Alcalde de Casas Viejas participando que los jornaleros sin trabajo de dicha Aldea solicitan socorro; acordó que se comunique al expresado alcaldes, que promueva suscripción entre los contribuyentes, y con el importe de ello socorra a los braceros como se hace en esta Ciudad”. O directamente se le niega la ayuda como podemos observar en un acta de 23-4-81 “Se dio cuenta de una comunicación dirigida al Señor Alcalde Presidente por que lo es del Barrio de Casas Viejas, en la que demanda socorros con que atender a las necesidades que experimentan los jornaleros pobres del mismo imposibilitados de dedicarse a las faenas agrícolas a causa del mal tiempo que reina: S. E. teniendo en cuenta que este estado ha felizmente cesado, consideró inútil el determinar acerca de esta pretensión.” Aunque lo normal era que se atendiese a los jornaleros al igual que se hacía en Medina. Acta de 21-1-1895: “El Sr. Alcalde manifiesta que a consecuencia de oficio del Alcalde del barrio de Casas Viejas fecha seis del actual en el cual se le participaba haberse presentado a su autoridad unos setenta u ochenta jornaleros pidiendo socorros, deseaba que se le facilitasen para remediar tal aflicciones, había ordenado a dicho Alcalde de barrio entregase diariamente y mientras no levantase el tiempo setenta u ochenta socorros de pan”.
En marzo de 1931 asistimos a la última calamidad que se resuelve repartiendo pan o dinero en metálico: “Vista la cuenta del gasto causado con motivo de los socorros facilitados a los obreros agrícolas de esta Ciudad y la Aldea de Casas Viejas por paro forzoso, durante el mes de Marzo del presente año, S. E. acordó aprobar la siete mil seis pesetas a la que asciende el citado gasto”. En la Segunda República se va a optar por el sistema de reparto o alojamientos de obreros entre los grandes contribuyentes. Leemos en un acta de 19-5-1931: “Por el Señor Alcalde se dio cuenta de que se había hecho el reparto, entre labradores y ganaderos, de los obreros agrícolas en paro forzoso por falta de trabajo, teniendo la satisfacción de que la medida, en general había sido acatada por todos aunque con las protestas lógicas de las desigualdades que resultan por lo rápido del caso, pero que estándose confeccionando el censo obrero y estando ya nombrada una Comisión de patronos y otra de obreros esperaba que en adelante el reparto se llevaría a cabo con toda equidad”. El cambio de circunstancias políticas tras la caída de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera y la llegada de un gobierno más proclive hacia la
problemática de los menos favorecidos hizo que se cambiara el sistema y se optará por uno más favorable como es el de los alojamientos y repartos. Pero al igual que con el proyecto de la Reforma Agraria el problema estaba en la estructura y no se pudo solucionar el fondo de la cuestión, más bien al contrario, aceleró el enfrentamiento de las distintas posiciones económicas y políticas, es lo que significaría los Sucesos y la Guerra Civil. Lo que me interesa resaltar es que el estudio de estas calamidades nos permite constatar la conflictividad en esta zona previo a los Sucesos del 33 y la precaria situación de los jornaleros. En un acta de 30-12-1876 se dice: “…ha socorrido por trece días consecutivos a los quinientos y pico de jornaleros que en colas se presentaban a pedir el recurso de dos libras de pan, que si bien es bastante mezquino para mantener la vida de una familia, no ha sido posible aumentarlo porque la continuidad de las lluvias no daba esperanzas de que terminase la calamidad y se temían se agotasen los recursos”. En el acta de 21-5-95: “Oficio del alcalde pedáneo de Casas viejas de 6-1-95 en el cual se le participaba haberse presentado su autoridad unos setenta u ochenta jornaleros pidiendo socorros, deseaba que se le facilitasen para remediar tal aflicciones; había ordenado a dicho Alcalde de barrio entregase diariamente y mientras no levantase el tiempo setenta u ochenta socorros de pan”. En un acta capitular de 3-4-1893 refiriéndose a los jornaleros de Casas Viejas se lee: “pidiendo socorro y manifestando, la mayor parte, que hacía más de cuarenta y ocho horas que no comían”. En otra acta de 11-2-1900 leemos: “Y como esa petición se hallaba justificada por llevar la referida clase bastantes días de sufrimientos cría de necesidad el atender a ella por que de no hacerlo se daría lugar a la realización de hechos no permitidos por las leyes y sobrevendrían los conflictos que el hambre trae consigo.”
Conociendo esta situación es por lo que en la declaración de Suárez Orellana ante la Comisión Parlamentaria dice: “Los sucesos era cosa descontada que tenían que ocurrir”.
Aunque todavía hay gente como Cesar Vidal que se atreve a decir que: “Recuerda los aspectos más terribles de la España negra...El porcentaje de niños que nacen con problemas mentales es muy elevado por la consanguinidad dentro del pueblo... en este sentido, en fin, no quiere hacer uno chistes malos, pero es que es el único pueblo que se suma a la idea de la revolución anarquista".

0 comentarios: