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¿Indiferencia o dormirse en los laureles?

Uno de los blog que más me gusta del pueblo ha publicado una entrada reciente sobre dormirse en los laureles. Por cierto que espero que tras las nuevas responsabidades adquiridas, no iverne su blog y no se duerma en ellos. He leído por ahí que son preferibles los errores del entusiasmo a la indiferencia del sabio. Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. Todo esto lo traigo a colación a raíz de algunas noticias aparecidas en prensa sobre el endeudamiento del Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas. El gobierno español ha rectificado en cuanto a la capacidad de endeudamiento de los ayuntamientos para el 2011, el criterio impuesto ha sido que lo podrán hacer aquellos que tengan una deuda inferior al 75% sobre el porcentaje de impuestos. Esta medida le afecta al 4% de los 7.595 municipios españoles. Con la rectificación del gobierno sólo cuatro Ayuntamientos de la provincia de Cádiz no se pueden endeudar, uno de ello es Benalup-Casas Viejas. Según los datos aparecidos en prensa, el Ayuntamiento tiene unos ingresos de 5.182.901,23 euros, una deuda de 5.647.000 euros, un porcentaje de 108,95 %, estando situados en el puesto 17 de los 354 ayuntamientos de Andalucía que no tienen opción a endeudarse en el 2011. ¿Dormirse en los laureles o indiferencia? Cuando Rafael Riego en 1820 estaba preparando su pronunciamiento que significaría la vuelta de la constitución del 12, la Pepa, intentó la adhesión de las principales ciudades de la Janda, al no conseguirlo con Medina Sidonia, pronunció aquellas famosas palabras "Brindo por la indiferente Medina". Casas Viejas era ya un sitio de Medina en aquella época. No pretendo criticar a nadie sobre su labor política, lo que si me gustaría llamar la atención es el grado de apatía existente que hay en este momento y en este lugar sobre todo lo relacionado con la "res publica". "No es tedio, sino dejadez, no es cansancio, sino indiferencia" (Vicente Verdú). No sé si hay indiferencia o nos estamos durmiendo en los laureles, o si lo segundo es consecuencia de lo primero, pero hay un ambiente de inacción hacia la cosa pública que al menos nos debería preocupar.

1 comentarios:

Juan José dijo...

Probablemente más de uno estemos “dormidos en los laureles”. Eso lleva a la inacción; y después suele ocurrir que se reacciona contra reloj, lo que provoca tensiones que se podían haber evitado; y casi siempre con consecuencias desagradables.

Te remito una cita de las que te gustan, no recuerdo el autor: “Todos quieren vivir a costa del Estado, y no saben que el Estado vive a costa de todo el mundo”.

Gracias por darle publicidad al blog “así me lo contaron”.

Fdo.: Anónimo