El tiempo pasa

En los años sesenta el mundo rural de España se vació. Pero las relaciones de estos emigrantes con su origen no se rompieron del todo nunca. Cuando en vacaciones, normalmente en verano, venían a visitar a la familia que tenían en el pueblo, ellos se sorprendían ante la naturaleza en estado puro que todavía no habíamos destruido y nosotros lo hacíamos ante todos los bienes de consumo que ellos exhibían y no teníamos en el pueblo. En esta foto hay dos mundos. La vaca y Francisco Sánchez Caro son uno y los visitantes son otro. Este día, como la inmensa mayoría de los días de su vida, Francisco se levantó muy temprano y se fue a su huerta, acompañado de su burra. Él y su burra se convirtieron en una escena habitual del paisaje benalupense. En la huerta transcurría la mayor parte de su vida, con sus hortalizas y su ganado. Era inevitable una parada en la fuente del Tío Pujao, llamada así “porque la construyó un hombre que tenía ese mote por lo que pujaba”. La presencia de la vaca es tan espectacular que se convierte en el epicentro de la fotografía. El de la camisa roja es Mariano, hijo de Juan Sánchez Caro y ahijado de Francisco. Él y su mujer Benita vinieron desde Madrid para ver a la familia de Benalup, visitar Alcalá (de donde es esta rama Sánchez), los Santos y Pagana (al lado del pantano), donde vivió su familia antes de trasladarse definitivamente a Madrid. Dentro de ese movimiento que llevó a Alcala de tener once mil y pico habitantes en 1960 a cinco mil y pico en la actualidad, justo la mitad menos.



Me llama la atención la sombra que se extiende sobre los pantalones de pana de Francisco. Pertenece a la persona que hace la foto, que accionando un botón consigue capturar la luz y parar el tiempo para toda la vida. Decía Matisse que a la fotografía se le podía discutir sus cualidades artísticas, pero que nadie le puede negar su calidad de documento. Aquí hay un mundo rural que se está acabando representado por la vaca y por Francisco, sus pantalones de pana, camisa blanca y gorra, y otro urbano reflejado en sus familiares con hábitos y ropas modernas. Un mundo urbano que hoy ha engullido completamente al rural y de cuya transición tenemos este testimonio. Pero tanto Mariano, como su hermano Juan y sus hermanas Catalina, Juanita, Manoli, Dolores e Isabel, siguen viniendo con sus familias a recordar el mismo recorrido que hace varias décadas hizo la familia Sánchez Caro: Alcalá, Pagana y Benalup. Las alas que da la vida te hacen surcar nuevos caminos, pero las raíces son lo que te mantienen sujeto a lo auténtico, a lo imprescindible. Para eso también sirven las fotografías. Esta sencilla fotografía llego a mis manos gracias a la inmensa amabilidad de Catalina, la hija de Francisco. Es tan raro encontrarte con personas que disfrutan alegrándole la vida a los demás que cuando la estaba escaneando pensé que se merecía un fotoblog sobre esta fotografía que detiene el tiempo, mientras pasa, convirtiendose el pasado, el presente y el futuro en tres variables de un mismo concepto; el tiempo. Y los humanos hemos aprendido a atrapar la luz para convertirla, como decía Matisse, en un documento.

Comentarios

Entradas más vistas

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Benalup 17

Íllora y Benalup-Casas Viejas. A propósito de la presentación de "Los sucesos de Casas Viejas. Crónica de una derrota".

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. Vencedores. 5

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. El favor. 1

Crónica de una derrota anunciada

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Casas Viejas 18

VII jornadas gastrónomicas. Ruta gastronómica de la seta. BCV