La fábrica de las palmas

Si tenemos en cuenta la precariedad, la eventualidad y lo sensible que es la construcción a las crisis estaremos de acuerdo en que nunca hemos podido consolidar un tejido industrial con la entidad y el empaque suficiente. Ha habido intentos como el de Jesus Barberá (la cooperativa textil o la fábrica de fregolas, por ejemplo) o de Nicolás Vela con la fábrica de las palmas. De esta me voy a ocupar en esta entrada. Al hilo de la fábrica que se creó en Alcalá en la década de los cincuenta, Nicolas Vela, en un solar que su madre, Ana Barca, había adquirido en una subasta realizada el 12-2-1946 en el Ayuntamiento de Medina instaló las máquinas necesarias para la manipulación de las palmas, convirtiéndolas en una especie de alpaca, que luego seguían su proceso de transformación en la fábrica de Alcalá. Las palmas las cogían los hombres en el campo, para lo cual era necesario la tenencia de una bestia. Luego la vendían en esta fábrica y aquí se hacían las primeras transformaciones. Se maceraban, machacaban, peinaban y rastrillaban la hoja hasta convertirla en la llamada crin vegetal: un producto textil que se destinaba al relleno de cojines, colchones etc. El encargado de la fábrica era Manolo "el palmero", que vive en la actualidad en Chiclana. Pero en la fábrica de las palmas de Benalup sólo se hacían las primeras transformaciones, el proceso definitivo se hacía en la fábrica de Alcalá, como ya hemos dicho, que estaba cerca del lugar conocido como la Tenería, en el Prado. "Venían las alpacas de palmas ya molidas para los costales y esas cosas… como las de paja pero de palma molida”. A principio de los sesenta la actividad decae, hasta el cierre final de la fábrica aunque las instalaciones y las máquinas aún continua en el local próximo al Ayuntamiento de B/CV. Dice la página web de los alcornocales: "En la década de los cincuenta se generalizó la recolección de palmas u hojas de palmitos, instalándose diversos talleres porcesoadores en algunos pueblos del ámbito de influencia del Parque Natural. La hoja del palmito se recolectaba en las vegas y campiñas del entorno, siendo imprescindible la disposición de una bestia de carga para la faena. En estas "fábricas de palmas" se maceraba, molturaba, peinaba y rastrillaba la hoja hasta convertirla en "crin" vegetal, un producto textil que se destinaba al relleno de butacas, cojines o colchones. La aparición de los derivados del petróleo convirtió este aprovechamiento en no competitivo, cerrándose los ingenios industriales asociados a la elaboración de crin, hasta el punto de que hoy no existe ninguno en el Parque, habiéndose dejado de recolectar la palma".
Este ejemplo nos puede servir para reflexionar sobre una cuestión, mil veces debatida. ¿Por qué no hay industria en Benalup-Casas Viejas, en concreto y en Andalucía en general? Voy a dar mi opinión desde un punto de vista general, pensando en el posterior debate en los comentarios (que posiblemente no se producirá). Hasta la década de los sesenta, el prodominio agrario y la estructura de la propiedad monopolizada por los latifundios impedían la formación de una suficiente clase media y de la propagación de la mentalidad empresarial. En la actualidad, al sur y más, al sur del sur rural, le ha correspondido en la división del trabajo nacional e internacional una especialización en la mano de obra barata y poco cualificada. El triángulo campo, construcción y servicios es lo suficientemente amplio y flexible como para traspasarse población activa constantemente. Con la crisis del sector primario, que parece ir a la deriva más absoluta, nuestra población activa se especializó en poner ladrillos y cervezas. La crisis actual nos enseña aún más si cabe nuestras verguenzas. La solución mágica no la hay, sin embargo parece que la salida debe estar cerca de la educación, la cualificación, la iniciativa empresarial, y los recursos endógenos (amplios, muy ricos y pocos explotados hasta la fecha, como el caso de la fábrica de las palmas que nos ocupa). Las intervenciones exógenas, tanto de la administración como de los empresarios foráneos, sin ser descartables, ni rechazables, no parece aconsejable que las coloquemos como la única tabla de salvación existente.
Esta entrada forma parte de una idea que tuvimos en enero para escribir del mismo tema distintos blogs del pueblo.

Comentarios

ANTONIO MORENO ha dicho que…
Creo que coincidimos en algunas cosas en nuestra opinión, como el tema de los latifundios o el arrimarse a las burbujas, así que no debemos ir muy descaminados en el tema. ¿No?
Un saludo
Agustín Coca Pérez ha dicho que…
Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Y es penoso que a nuestra tierra siga negándosele la posibilidad de poder plantear un desarrollo endógeno. A ello también contribuyó el establecimiento de redes de clientelas políticas, a través del control por parte de los ayuntamientos del escaso trabajo que a través de las subvenciones llega a nuestros pueblos. En Alcalá, con más de 6000 hectareas de montes públicos sólo hubo negativas por parte de la administración ante cualquier iniciativa que pusiera en valor los productos del monte. Y mientras controlaron el acceso al trabajo que ellos administraban...

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