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Teresa Montero

La voz de cádiz
Reconocida vida entre fogones
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TERESA MONTERO, MEDALLA AL MÉRITO EN EL TRABAJO

Reconocida vida entre fogones

05.12.09 - 01:19 -
El Consejo de Ministros de ayer acordó la entrega de 32 medallas de oro de mérito al trabajo a diferentes empresarios, profesores, artistas y profesionales de los medios de comunicación del país. Entre ellos se encuentra una gaditana de 80 años, cumple 81 el próximo 20 de enero, Teresa Montero Cruz. De este modo, se reconoce toda una vida de trabajo, a cargo de la venta El Soldao, de una mujer buena, entregada a su familia y de gran corazón.
No obstante, Teresa no dio sus primeros pasos como trabajadora tras las barra de este lugar emblemático. Cuando apenas levantaba un palmo del suelo «ya ayudaba en casa y apenas pude ir a la escuela durante tres meses», destaca. Con sólo 16 años conoció a su marido, José Ruiz, un soldado de Jaén que se encontraba destinado en la provincia, con el que se casó cuatro años después. Con él tuvo once hijos y además de hacerse cargo del trabajo de su casa «tenía que vender todo lo que caía en mi mano para sacar adelante a mi familia: pan que yo misma amasaba, habichuelas, espárragos, bicicletas, radios, telas, hilos, azúcar, etc.», recordaba. Añade que ha hecho de todo en esta vida menos «estar en la vida y robar porque para mí la honradez es lo más importante», destaca.
Sus hijos se convirtieron desde el principio en el timón de su vida y la razón principal de tanto esfuerzo, «todo lo que he hecho ha sido por ellos y para que tengan una buena vida», reconoce. Teresa se encargada de sacar adelante a Maxi, Luis, Sofía, Teresa, José, Blas, Francisco, Enrique, Encina, Carlos y Carolina, además de atender el negocio y cuidar de su marido que cayó enfermo e incluso perdió la vista, hasta que falleció hace 22 años. «Mi esposo estaría contento de ver que reconocen el trabajo que ambos hemos llevado a cabo durante toda nuestra vida», reconoce emocionada.
Hoy esta mujer luchadora se encuentra jubilada pero no puede evitar ser la que controla los fogones de su venta el Soldao, «si a mi me quitan esto sería como quitarme la vida», asegura. Estar a su lado es empaparse de una vitalidad que no es capaz de parar ni los achaques de los años y de las muchas enfermedades que ha padecido. El infarto que sufrió en el verano de 2006 y el tumor que tuvieron que extirparle en el estómago no son razones para que Teresa se de por vencida. Cada día comienza la jornada preparando tres litros de café que irán bebiendo sus hijos, quienes la visitan a diario, y termina repasando cada puerta y enchufe de su negocio. En su época de madre joven se acostaba a diario a las dos de la mañana, preparando las cosas para sus pequeños, y se levantaba a las cinco de la mañana para «abrir las puertas de mi negocio yo sola y que los demás pudieran descansar algo más», recuerda.
Muy querida
El mayor premio que esta asidonense recibe a diario es el cariño de sus hijos y el de sus clientes que son como una gran familia para ella. La atención a su venta es tan importante que ni durante los males que padeció su marido pudo abandonar su puesto de trabajo. La entrega y el cariño que pone en sus platos, dan como resultado unas exquisiteces muy demandada por sus clientes como el arroz con conejo, el faisán o la perdiz.
Buena cuenta de ello han dado personajes como el Premio Nóbel Gabriel García Márquez o el ex presidente del Gobierno Felipe González, entre otros muchos. «Ellos han disfrutado en mi casa con lo que yo les he preparado y, literalmente, se han chupado los dedos», destaca.
Teresa Montero ha acogido de buen grado este reconocimiento que «nos ha hecho muy felices a mí y a los míos», reconoce. No obstante, ella ya contaba con el reconocimiento de su familia, toda la pedanía de Badalejos y la de Malcocinado; el pueblo de Medina Sidonia; y los clientes y amigos que acuden continuamente a su casa para degustar sus platos.
Reconocida vida entre fogones

Teresa sigue mimando cada uno de los platos que salen de la cocina de su establecimiento. ::Diario de Jerez

Donde Gabo comió con las manos

Otorgan la Medalla al Mérito en el Trabajo a Teresa Montero, que regenta desde hace sesenta años la venta El Soldao, lugar de paso de celebridades y donde se han tejido muchas estrategias políticas de la provincia

P.I. / Cádiz | Actualizado 05.12.2009 - 05:01
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La foto histórica en la que aparece Teresa y su familia con Felipe González y Gabriel García Márquez, 'Gabo'.

El soldado en cuestión era Pepe, de Jaén, que llegó por la zona allá por el año 47 para hacer la mili, la larga mili franquista, en la yeguada. De espíritu emprendedor, Pepe colgó las armas y se buscó la vida en el campo cuando el hambre remitía, pero no se conformaba Pepe el soldao. Tenía otras ideas. De cortijo en cortijo iba vendiendo viandas y de los chorizos, las hogazas de pan, el café y el azúcar pasó a ser intermediario del mercado de ganado. Pero no se conformaba Pepe el soldao. Apadrinado por un teniente coronel, se hizo con la finca y la ventita y todo el mundo hablaba de aquella venta como la venta del soldao. Y como soldao le conocía una joven guapa de veinte añitos de Medina, de nombre Teresa. Con veintiún años tuvieron un hijo y luego diez más. Teresa cocinaba como los ángeles y la venta empezó a prosperar con Teresa en los fogones. Teresa está al otro lado del teléfono: "Mucho luchar, mi vida ha sido mucho luchar, pero estoy feliz. ¿Y sabe por qué estoy muy feliz? Porque tengo ochenta años y la cabeza en su sitio y tengo once hijos que me han salido muy buenos". Y está feliz por muchas más cosas, pero entre otras porque el Consejo de Ministros habló ayer de ella. Sí, en La Moncloa, por qué no, dijeron su su nombre y dijeron que le darían una medalla. Y los ministros dijeron sí, vamos a darle una medalla a Teresa. Qué de extraño tiene si en su venta Felipe González, que vivió un tiempo en La Moncloa, ha comido su arroz con pollo de campo.

"Me gusta trabajar y todavía me pongo a hacer mis arrocitos si me da. He tenido una buena vida viendo a los clientes disfrutar". A Teresa le falta su Pepe desde hace 22 años y ha sido ella la que ha llevado el negocio durante todo este tiempo, un tiempo en el que la venta se ha elevado a la categoría de leyenda. Es la venta un lugar de obligado paso para el presidente de Diputación, Francisco González Cabaña, que en ella ha celebrado algunas de la reuniones donde se ha muñido lo que 'muñen' los políticos. Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez, era otro de los habituales para congregar a sus andalucistas. Y, de vez en cuando, Pacheco y Cabaña, viejos compañeros de oficio, se reunían a intercambiar historias. Situada en la carretera que une Medina con Benalup, en el kilómetro 4, en la pedanía San José del Malcocinado, sus mesas han visto a pasar a Paquirri y Pantoja en sus años dorados, a María del Monte y, sobre todo, esa comida histórica: Felipe González le pidió a González Cabaña que le dijera un lugar para agasajar al premio Nobel Gabriel García Márquez. Fue un éxito rotundo. "Se comían el pollo con las manos -recuerda Teresa- y me dijo Felipe González que así era como mejor sabía la comida. Se chupaban los dedos. Lo que siempre he dicho es que la gente tenía que comer bien y estar bien atendida y yo me he preocupado de eso. Que no es un sitio de etiqueta, eh, que aquí viene gente muy famosa pero nosotros le tratamos como a cualquier cliente: bien, muy bien".

"Pollo con tomate y arroz con pollo", dice Teresa cuando se le pregunta por su especialidad. Ayer Teresa era noticia, pero seguía en su venta, con sus hijos, un día especialmente fuerte para el negocio en el arranque del puente. Hay que pedir mesa para poder disfrutar del menú campero del Soldado. Si se le pregunta a Teresa por el día más feliz de su vida dice unos cuantos, porque son cada una de las bodas que ha celebrado de sus hijos. "Y, bueno, el día de hoy no está mal. Me han dado una medalla al trabajo y yo nunca he parado de trabajar", aunque en su humildad dice esa frase que habrá escuchado tantas veces en otras bocas de que habrá mucha gente que lo merezca tanto como ella. Sin duda tendrá razón, pero Teresa, la mujer de El Soldado, lleva en su biografía la historia de un país poco conocido, el país de los que sacaron adelante una vida con poco más que sus manos. No se sabe si algún empresario negoció un pelotazo en su mesa, seguramente sí. Si lo hizo, fue en la casa en la que Teresa y su familia se ganaron el pan a base de puro esfuerzo. "Así es, señor, así es".

La Voz de Cádiz
PINCHITO MORUNO
La cocina del bambito
06.12.2009 -
JOSÉ MONFORTE

La cocina del bambito
Teresa Montero, la fundadora y cocinera de la Venta El Soldao, situada a medio camino entre dos tierras benditas para los que somos de comé, Medina y Benalup, acaba de ser distinguida por el Gobierno con la medalla al trabajo, una joya para ella que lleva toda la vida guisando uno de los arroces más famosos de La Janda.
El premio para Teresa es un acierto porque ella forma parte de toda una generación de mujeres que ha hecho y hace maravillas en las cocinas de muchas ventas y bares de los de toda la vida de la provincia. Nunca han llevado gorro, ni vistosas chaquetillas de botones. Jamás han tenido grabado su nombre en el pecho y su uniforme ha sido siempre su bambito, esas batas de andar por casa, amplias, floreadas, que permiten que pase el fresquito, dicen ellas, y que les da comodidad. Como mucho un delantal, eso sí, más blanco que el bordado del pañuelo de la Virgen del Carmen.
Aprendieron a cocinar de sus madres y no han pisado una escuela de hostelería en su vida. Como mucho se tragan todos los días los programas de Arguiñano, pero cuando un plato de esos de loza blanca preparados por ellas te llega a la mesa humeando preparaté para sentirte más feliz que Rouco Varela poniéndole la penitencia a Zapatero.
La verdad es que estas cocineras, que pasan muchas veces desapercibidas detrás de una cortinilla que las separa de la zona del público, merecen muchos homenajes y que se les reconozca ser las madres de mucho de los éxitos que tenemos ahora en la gastronomía gaditana. Los jóvenes cocineros tienen la suerte de haber recibido una formación y de contar con muchos más medios. Afortunadamente, hoy, los cocineros son considerados y esto lo digo como algo tremendamente positivo, artistas porque realizan obras de arte que se disfrutan con muchos más sentidos. Si una pintura se disfruta con la vista, un plato se ve, se toca, se huele y se paladea y, en algunos casos, se oye, porque también uno disfruta 'de oreja' cuando cruje un barquillito... sobre todo si dentro lleva un topolino de Los Italianos.
Hay muchas cocineras que merecen también un homenaje como Teresa y creo que muchas de ellas, con el galardón a Teresa se sienten también premiadas. Caridad Molinares de la venta El Quinto o Rosario Fernández de El Raspa, también con un montón de quinquenios a sus espaldas merecían un premio, porque ellas nos dan todos los fines de semana el suyo que es un maravilloso plato de pato con arroz o simplemente unas papas con huevos. Grandes guisanderas como Rosa Duque de Casa Bernal en San Roque y su famosa menestra con fideos y muchas más de las que injustamente me olvido en este momento. Con ellas nunca se perderá el pan de telera porque sus guisos son de mojá.
Ea, felicidades para Teresa y un besito para todas, que estoy cariñoso.

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