La conferencia de Julián Casanova

Esta mañana hemos estado en la conferencia de Julián Casanova sobre la segunda república y el anarquismo que ha dado en la Casa de la Cultura dentro de los actos de conmemoración del 76 aniversario de los Sucesos de Casas Viejas. Todo la gente con la que he hablado resalta lo que le ha gustado la conferencia, la idoneidad del tema y del conferenciante, el tono y el contenido. Me parece un lujo que un Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza de la talla y el prestigio de Julián Casanova hable en una mañana de sábado en una sala casi llena a la gente de Casas Viejas sobre el anarquismo y la segunda república. En este tipo de actos no suelo preguntar nada, me da cierto pudor. Pero hoy lo he tenido que superar. Hace ya muchos años que una alumna me preguntó que cómo podía ser que bajo un gobierno republicano-socialista que representa a los trabajadores. sucedieran unos sucesos en los que murieron 25 campesinos y tres miembros de las fuerzas de orden público. Me costó mucho trabajo responderle y me sigue costando cada vez, que de una u otra forma, me hacen la misma pregunta mis alumnos de segundo de bachillerato. Hoy no podía dejar pasar la ocasión de requerirle su opinión a Julián Casanova. Me ha contestado situando la culpa en la postura de las fuerzas militares y de orden público del siglo XIX y XX en la historia de España y en la Europa Occidental. En el problema militar español, con su tradicional intervencionismo en la política española, dentro de las dificultades de consolidación del Nuevo Régimen en España, dentro de la inevitable presencia de la macrocefalía militar, los golpes de estado, los pronunciamientos y los líderes militares de los partidos políticos. Por cuestiones de tiempo, a continuación se presentaba el libro de las actas del congreso del año pasado, ni procedía, ni podía dar mi opinión. Además de esos argumentos, cuando me toca a mí contestar esa pregunta cuento el caso de Ramón J. Sender. Este aragonés fue el escritor que dio fama universal a los Sucesos. En un primer momento culpó a Azaña y a la República de ellos. Después pagó en carne propia las consecuencia de la historia triste de España. En pleno exilio, con la madurez que aporta la derrota, escribió aquella frase en el Verdugo Afable: "De aquellos hechos no era culpable un oficial de la guardia civil, ni un ministro, ni un gobierno. De hechos como aquéllos era culpable la humanidad entera". La explicación que subyace en esa frase, me parece más completa, más compleja y menos partidista. Le regalamos los dos libros que ha editado Brezo y Castañuela (Viaje por el problema agrario... y Las coplas de carnaval...), me hubiera gustado darle también la camiseta con la foto de los veinte campesinos procesados con su fondo original y con dicha frase en el reverso.

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